El 4 de octubre, durante una entrevista televisiva, el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, declaró que Estados Unidos está preparado para repetir la asistencia que brindó a la Argentina en 2025.
Esa operación incluyó la compra de pesos con dólares y la puesta en marcha de un acuerdo de intercambio de monedas (swap) entre los bancos centrales, con el objetivo de sostener el peso antes de las elecciones legislativas de aquel año.
Bessent sostuvo que la estabilización del peso favoreció a la región, describiendo un "cambio radical" en la política latinoamericana y resaltando que nunca antes tantos países habían sido aliados de EE.UU.
'Estamos dispuestos a volver a hacerlo', afirmó el secretario del Tesoro.
Intervención en Japón
A fines de julio, el Tesoro de EE.UU. y el Banco Central de Japón llevaron a cabo una operación conjunta para frenar la depreciación del yen, una medida no vista desde 1997.
En ese momento, el yen había caído a 164 por dólar, su nivel más bajo desde 1986. La intervención logró que la moneda japonesa subiera a 158 y, a principios de septiembre, alcanzara 153 yenes por dólar.
Sin embargo, para el 15 de octubre el yen volvió a rondar los 160 por dólar, perdiendo gran parte de la recuperación inicial.
El profesor Kenneth Rogoff, ex-economista jefe del FMI, calificó la jugada como "bastante inteligente" pero advirtió que, sin compras masivas de yenes por parte del Tesoro, la medida solo sirve como "un vendaje para ganar tiempo al Banco de Japón".
Perspectivas de una nueva ayuda
Los analistas cuestionan si la asistencia de 2025 fue simplemente un parche temporal para el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Durante ese año, el BCRA dejó de comprar dólares y de aumentar sus reservas, siguiendo la política de Milei de adquirir divisas solo si el tipo de cambio bajaba de 1.000 pesos.
Al iniciar 2026, el gobierno argentino lanzó la "Fase 3" de su programa económico y, desde entonces, ha adquirido más de USD 17.000 millones en divisas.
Aun así, las reservas netas del BCRA están muy por debajo de los USD 29.000 millones que el banco y el Tesoro deberán cubrir el próximo año, lo que sigue generando incertidumbre entre los inversores.
'Sin un compromiso serio de EE.UU., la ayuda sería solo un parche', señaló un analista del mercado cambiario.
En resumen, la disposición de Bessent a volver a intervenir abre una ventana de posibilidades, pero la sostenibilidad de la economía argentina dependerá de la capacidad del BCRA para reforzar sus reservas y de la política monetaria de Japón.