Durante 2026, la economía argentina se benefició de la fuerte escalada de los precios internacionales de sus principales commodities, al mismo tiempo que la Reserva Federal elevó sus tasas de interés, lo que encareció el acceso a los mercados internacionales.

Exportaciones en máximo histórico

Los precios del crudo superaron los 100 dólares por barril y la soja alcanzó los 480 dólares la tonelada, un aumento superior al 20 % respecto al año anterior. Estas condiciones impulsaron los términos de intercambio a su nivel más alto de la historia, permitiendo que las exportaciones totales superen los 100 000 millones de dólares. Según estimaciones del sector privado, la balanza comercial podría registrar un superávit sin precedentes de alrededor de 28 000 millones de dólares.

Entrada masiva de dólares y fortalecimiento del BCRA

El Banco Central acumuló compras de divisas por 14 200 millones de dólares, aunque redujo la actividad en septiembre. La disponibilidad de dólares facilitó la compra de insumos por parte de importadores, la cobertura de ahorros de la población y el pago de dividendos al exterior, al tiempo que reforzó su balance.

"La disponibilidad de dólares ha sido clave para sostener la actividad productiva y mantener la estabilidad del mercado cambiario", señaló un vocero del Banco Central.

Las inversiones en energía y minería transformaron a Argentina de importador neto de energía hace tres años a exportador relevante, con una proyección de superávit de 30 000 millones de dólares, cifra comparable al sector agropecuario.

El nuevo viento de frente: tasas estadounidenses y riesgo país

El repunte del petróleo encareció la inflación en Estados Unidos, lo que llevó a la Reserva Federal a registrar su primera subida de tasas en tres años. Los bonos del Tesoro a diez años alcanzaron rendimientos del 5 %, niveles no vistos en décadas. Este entorno elevó los costos de los activos de riesgo y afectó a los mercados emergentes.

Como consecuencia, el riesgo país argentino, que había descendido a 400 puntos básicos a fines de julio, volvió a subir hasta 500 puntos básicos. Sumado al rendimiento del 5 % de la deuda norteamericana, el costo de financiación externa para Argentina supera el 10 % anual en dólares.

"El encarecimiento de la deuda externa obliga al Tesoro a replantear su estrategia de emisión", indicó un analista de la agencia de rating local.

Ante este escenario, el gobierno optó por no colocar bonos en dólares en las últimas licitaciones locales, prefiriendo emisión de deuda en pesos de corto plazo, con vencimiento dentro del mandato del presidente Javier Milei.

Perspectivas y próximos pasos

El balance entre el viento de cola de los commodities y el viento de frente de las tasas internacionales define la política económica de este año. El manejo de la deuda y la continuidad de las inversiones en energía serán determinantes para mantener la estabilidad financiera.