En los últimos meses, las aplicaciones de préstamos instantáneos alcanzaron más de 4 000 000 de instalaciones en Google Play, pero usuarios denuncian prácticas que incluyen créditos sin autorización, cargos inesperados y presiones por impagos.

Expansión de la oferta digital

Las apps más descargadas, como Moni, Credicuotas y CréditoExpress, superan el millón de usuarios cada una. Además, aparecen herramientas dirigidas a prestamistas independientes, como Prestamistapp, que ya cuenta con medio millón de descargas.

Créditos que aparecen sin haberlos pedido

Varios usuarios describen que la plataforma aprobó y transfirió dinero sin que ellos confirmaran la solicitud ni completaran la verificación biométrica. > "Solo hice la consulta y me apareció un préstamo que no solicité", relató un consumidor en la tienda de aplicaciones.

El monto que se muestra como deuda suele ser mayor al efectivo recibido. Un caso reportado indica que, tras solicitar $ 20 000, el usuario recibió apenas $ 12 000 y luego se le exigió devolver la suma completa más intereses.

Cargos ocultos y plazos reducidos

Las reseñas apuntan a deducciones no explicadas al momento del desembolso. En el ejemplo anterior, $ 8 000 se descontaron bajo la rubro "tarifas" sin información previa. Los plazos de devolución pueden ser de tan solo ocho días, muy por debajo del mes que se considera estándar.

Intereses y tasas extremas

Algunos contratos presentan tasas de interés que superan el 1 700 %, multiplicando varias veces el capital inicial. Según datos del Banco Central, la morosidad familiar alcanzó el 13 %, nivel no visto desde la crisis del 2001, mientras que la morosidad en el sector no financiero llegó al 33,9 %, superando los picos de la pandemia.

Cobranza que cruza la línea

Los usuarios denuncian mensajes de texto, correos y llamadas intimidatorias al día siguiente del vencimiento. > "Me atrasé un día y ya recibía amenazas por correo y en redes", contó otro cliente.

Algunas denuncias incluyen el uso no autorizado de la agenda del teléfono para presionar a familiares, y el envío de imágenes comprometedoras a través de redes sociales. En varios casos, el hostigamiento continuó aun después de haber saldado la deuda, porque la aplicación no registró el pago a tiempo.

Perspectiva y próximos pasos

El auge de estas apps coincide con niveles históricos de endeudamiento, lo que ha generado llamados de organizaciones de defensa del consumidor a una mayor supervisión regulatoria.