Andy Chango fue invitado por primera vez a PH Podemos Hablar (Telefe) y eligió contar una de las noches más insólitas de su carrera: la fiesta que organizó junto a Andrés Calamaro dentro de un hospital en España, mientras el ex Abuelos de la Nada grababa Honestidad brutal. La anécdota surgió de un juego propuesto por Andy Kusnetzoff, que preguntó quién del piso había festejado alguna vez en un centro de salud.
De un truco fallido a una habitación llena de equipos
Todo empezó con un accidente. Chango cenaba con amigos, entre ellos Ariel Rot, en la planta alta de un restaurante. Quiso hacer un truco que consistía en salir por una ventana y entrar por otra, pero el cálculo no le salió: se quebró el hueso calcáneo al caer. Quedó internado en un nosocomio español.
Calamaro y parte de los músicos que participaban de la grabación del disco interrumpieron la sesión de estudio y se trasladaron a la habitación con parlantes y cámaras. Según relató el propio Chango, la cosa se desmadró: se quemó parte del piso y los presentes movían los muebles para disimular las marcas. Las enfermeras que intentaban poner orden se topaban con Calamaro filmándolas y repitiéndoles que se fueran.
"Hay un archivo, hay un archivo que nunca va a ver la luz", aseguró Chango sobre el material filmado esa noche.
La confesión de Mónica Gutiérrez
La historia no quedó sola. Mónica Gutiérrez interrumpió el segmento para admitir que ella también había tenido su fiesta en un hospital. Fue cuando nació su primera hija por cesárea: su marido Ale organizó un catering enorme e invitó al anestesista, al médico y a todo el equipo que participó del parto.
La periodista contó que salió del quirófano con la beba en brazos y se encontró a los invitados comiendo y brindando con champagne. "Me dolía todo, pero estaba feliz", recordó. Y remató: "Pero tuve mi fiesta, tuve mi fiesta".
Entre risas, el piso de PH dejó una conclusión compartida: a veces una internación alcanza para que un grupo de amigos arme una noche difícil de olvidar.