Una anomalía en el software que controla las unidades de potencia dejó inmóviles a los monoplazas durante la fase de formación del Gran Premio de Sepang, Malasia, el domingo.
Fallo de software paraliza la salida
A los 15:40 hora local, tras una lluvia intensa y una tormenta eléctrica, la FIA intentó iniciar la carrera con dos vueltas de formación. Apenas comenzó la primera vuelta, los sistemas electrónicos de los coches dejaron de funcionar, provocando que los motores se “ahogaran” y los pilotos redujeran la velocidad a la de un paseo.
"Jajaja, miren esto", comentó Max Verstappen por radio mientras su Red Bull se acercaba a los demás autos detenidos.
Actualización obligatoria y reanudación
Ante la situación, la entidad rectora ordenó a los 11 equipos que descargaran e instalaran una actualización de software, lo que retrasó el inicio en 40 minutos. La medida buscó restablecer el control de los algoritmos que gestionan la energía híbrida, compuesta casi a partes iguales entre combustión interna y baterías.
"Horrible", afirmó Lando Norris tras la carrera, señalando la necesidad de revisar los componentes electrónicos.
Reacciones de los pilotos
Otros conductores también expresaron su descontento. George Russell describió el día como “un auténtico lío” y señaló que la falla había comprometido sus posibilidades en el campeonato. Por su parte, Carlos Sainz pidió una autocrítica profunda del deporte.
"Creo que la F1 debe hacer un ejercicio de autocrítica y analizar cómo hemos llegado a esta situación", sostuvo Sainz.
El incidente se dio en un contexto de condiciones climáticas adversas y la introducción de nuevos neumáticos de lluvia de Pirelli, que hasta entonces habían sido probados escasamente.
A pesar de la interrupción, la carrera continuó una vez aplicada la actualización, aunque el episodio dejó en evidencia la vulnerabilidad de los complejos sistemas híbridos de la Fórmula 1.