La Argentina tiene un historial que explica por qué los mercados se ponen nerviosos cada vez que hay elecciones: nueve defaults de deuda soberana y controles de capital que en más de una oportunidad dejaron a los inversores con los fondos inmovilizados. Con ese antecedente, la votación de octubre de 2027 aparece como un punto de inflexión. La pregunta de fondo es si la llegada de Javier Milei al poder en 2023 marcó un quiebre duradero con ese péndulo o si fue apenas un nuevo giro.
Los números de estos años muestran avances que el mercado reconoce. La inflación bajó de forma marcada desde la disparada que en 2023 apuntaba a superar el 200% anual, el presupuesto quedó equilibrado, se desarmó buena parte del cepo y las calificadoras mejoraron la nota de la deuda argentina. El problema es otro: el crecimiento fue desparejo y la generación de empleo quedó atrás, sobre todo en las actividades que no son minería ni energía.
La apuesta binaria que no es tal
A un año de los comicios, buena parte de los inversores lee la elección como un todo o nada sobre la continuidad de las reformas. Para la autora del análisis, ese enfoque exagera el riesgo de una reversión completa. Los sectores minero y energético ya cuentan con defensores en distintas fuerzas políticas, y la disciplina fiscal parece consolidar un consenso más amplio que el de un solo gobierno.
Las amenazas más urgentes, entonces, no están en las urnas sino en el calendario previo: una corrida contra el peso antes de los comicios y la fragilidad de las protecciones fuera de los recursos naturales. En ese terreno, el acceso a divisas, la seguridad jurídica y la estabilidad tributaria siguen sin estar garantizados.
La queja que no cambia
En el Gobierno repiten una queja sobre los inversores extranjeros: cada vez que se cumple un objetivo, suben la apuesta. Durante la primera mitad del mandato de Milei pedían un nuevo acuerdo con el FMI, el levantamiento de la mayoría de los controles cambiarios y señales de respaldo político en las legislativas de octubre de 2025. Las tres cosas ocurrieron.
Aun así, la volatilidad histórica y los cambios de política siguen espantando inversiones de peso fuera de la energía y la minería. Ejecutivos de multinacionales que dialogaron con la autora ahora ponen la reelección de Milei como la próxima condición a cumplir. El Presidente tiene su propia explicación para esa cautela: el riesgo "kuka", su manera de nombrar el temor a un retorno del kirchnerismo. A fines de septiembre, en una intervención en Nueva York, atribuyó a dirigentes opositores el último salto del riesgo país.
El dato que complica la reelección
Los inversores financieros comparten esa preocupación, y las señales de enfriamiento económico les quitan certezas sobre la continuidad. La actividad se contrajo un 0,6% en el segundo trimestre frente al primero, y la pobreza subió al 32,3% en el primer semestre de 2026. El dato, igual, queda lejos del 41,7% de la segunda mitad de 2023.
El debate de fondo excede a un candidato: cuánto de las reformas puede sobrevivir a un cambio de gobierno y cuánto depende de que el empleo y la calma cambiaria lleguen antes de que los argentinos vuelvan a votar.