Los 350 empleados de la planta avícola Avex, ubicada en Río Cuarto, Córdoba, se movilizaron esta semana exigiendo el pago de tres meses de salarios pendientes, lo que obligó al cierre total de la instalación.

El secretario general del Sindicato del Personal de la Industria de la Carne y sus Derivados de Córdoba, Claudio Moreno, informó que en las últimas dos semanas no se procesó ningún pollo, pues la falta de insumos paralizó la faena.

"No hay diálogo con la empresa y desconocemos cómo seguirá la situación", señaló Moreno.

Según el gremio, la crisis afecta a empleados de la planta, de granjas, del sector de incubación y de seguridad, sumando 350 familias que dependen de esos ingresos.

Reclamo y paralización

Ante la ausencia de negociación, los trabajadores presentaron peticiones al Concejo Deliberante y a la Municipalidad de Río Cuarto, solicitando asistencia social para las familias afectadas.

La empresa, parte del grupo Granja Tres Arroyos (GTA), solicitó a la Justicia la apertura de un concurso preventivo de acreedores, estimando un pasivo de alrededor de US$350 millones y proponiendo que el trámite incluya a las sociedades Holding Agro Industrial SA (HAISA), Wade SA y Avex SA.

"Si el concurso preventivo no prospera, se deberá abrir uno individual para cada firma", indicó la compañía.

El proceso contempla a más de 4 800 acreedores, que deberán validar sus créditos.

Contexto financiero y antecedentes

Las instalaciones de Avex y algunas granjas fueron cedidas a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) como pago de una deuda de maíz; sin embargo, ACA no mantiene vínculo con el personal.

En mayo pasado, la empresa impidió la entrada de 150 empleados, generando un conflicto por el impago de salarios de abril y reclamos que se remontan a un año.

En julio, la compañía explicó que la detención de la planta había sido programada con antelación y coordinada con el sindicato, asegurando que los sueldos se abonarían en cuotas según un cronograma previamente acordado.

Hasta 2018, Avex pertenecía al grupo brasileño BRF, que la vendió a Granja Tres Arroyos SA y Fribel SA, incluyendo también las unidades de Llavallol y Villa Mercedes.

El futuro de la planta dependerá de la decisión judicial sobre el concurso de acreedores y de posibles acuerdos con el gremio y las autoridades locales.