Este viernes 23 de octubre de 2026 se cumplen 30 años desde que la variedad RR, una soja resistente al glifosato, se introdujo en los campos de la Pampa argentina en 1996. La tecnología, desarrollada por la industria biotecnológica, fue adoptada rápidamente por los productores locales.
Impacto agronómico
La adopción masiva de la soja RR permitió una mayor flexibilidad en los sistemas de rotación, reduciendo la dependencia de cultivos de cobertura y facilitando la siembra directa. Los agricultores reportaron suelos con mejor estructura y menor erosión, lo que se tradujo en rendimientos más estables a lo largo de los años.
Efecto macroeconómico
A nivel nacional, la expansión de la soja RR impulsó la producción de granos, reforzando las exportaciones y generando divisas que beneficiaron a las economías regionales. El interior del país experimentó un crecimiento sostenido en actividades vinculadas al agro, desde la logística hasta la agroindustria, creando un efecto de difusión que se sintió en la macroeconomía.
El sector agropecuario continúa evaluando nuevas tecnologías para la próxima generación de cultivos, mientras el gobierno prepara ajustes regulatorios que podrían entrar en vigor en 2027.