Una de las bodegas más antiguas de Argentina, Viña Maipú, presentó un concurso preventivo de acreedores después de que una combinación de retrasos en pagos, aumento de costos y escaso acceso al crédito redujera su capacidad operativa.
El expediente se radicó en el Tercer Juzgado de Procesos Concursales de la Primera Circunscripción Judicial de Mendoza, bajo la supervisión del juez Pablo González Masanés y la secretaria María Candelaria Pulenta. La solicitud se formalizó el 29 de mayo de 2026 y el tribunal autorizó la apertura del proceso el 8 de julio.
"Solicitamos que la distribuidora eléctrica mantenga el suministro para evitar paralizar la producción", indicó la empresa en su petición al juzgado.
El tribunal accedió, ordenando a EDEMSA no cortar la energía y a los bancos mantener abiertas las cuentas de la compañía, aunque con restricciones para compensar deudas anteriores al concurso.
En el momento de la declaración, la bodega enfrentaba compromisos por 384,2 millones de pesos con cinco entidades financieras y tenía 21 cheques rechazados que sumaban más de 74 millones de pesos.
Antecedentes y modernización reciente
Fundada en 1862, Viña Maipú había sido adquirida en 2014 por los empresarios Gustavo Casir y Alan Dos Santos, quienes incorporaron a un nuevo socio en 2016. Entre 2016 y 2023 la empresa invirtió en tecnología, amplió su capacidad productiva, incrementó su plantilla y abrió mercados en 20 países. Además, diversificó su modelo combinando marcas propias con producción para terceros y lanzó un vino conmemorativo inspirado en el Mundial de fútbol.
Los viñedos propios incluyen 15 hectáreas de Malbec en Lunlunta, parcelas de Cabernet Sauvignon en Gualtallary y una finca en Agrelo a 950 m.s.n.m..
Contraste con la expansión de Peñaflor
Mientras Viña Maipú atraviesa una situación de liquidez crítica, el grupo vitivinícola Peñaflor anunció una inversión multimillonaria para ampliar su presencia en la provincia de Mendoza, reforzando la tendencia de concentración del sector donde los grandes actores siguen creciendo pese a la presión sobre los pequeños productores.
"El vino argentino está perdiendo participación en el mercado global, exporta menos y su valor ha descendido", señaló el Instituto Nacional de Vitivinicultura.
Este escenario refleja una dualidad en la industria: la consolidación de los conglomerados frente a la vulnerabilidad de bodegas históricas que no logran absorber la presión financiera.
Próximos pasos
El proceso judicial seguirá supervisando la reestructuración de la deuda de Viña Maipú, mientras Peñaflor avanza con su proyecto de inversión, que podría generar nuevos empleos y fortalecer la cadena productiva de la región.