El veterinario José Cassina, natural de Cañada Rosquín (Santa Fe), abandonó la venta exclusiva de leche después de la profunda crisis del sector en 2002 y hoy lidera una empresa familiar de quesos azules.

Del tambo al queso azul

En aquel año, el precio de la leche llegó a 0,08 pesos el litro, una cifra que el propio Cassina recuerda como "el vendaval que sacudió la lechería argentina". Ante esa situación, decidió buscar una alternativa que le permitiera añadir valor al producto básico. Un antiguo compañero de estudios, Miguel de Lácteos Don Ángel, le mostró la viabilidad de producir queso azul, un segmento escaso en el país. "Emprendimos una aventura con un queso que casi no se fabricaba acá", relata Cassina.

Crecimiento familiar y nuevos productos

Con el tiempo, la iniciativa pasó de ser una medida de emergencia a convertirse en una empresa familiar. Sus dos hijos se sumaron al proyecto, lo que para él representa "un honor enorme" al poder trabajar junto a la familia. La marca se llama Alloa, en honor al apellido materno, y los hermanos añadieron la denominación Vanguard para posicionarse a la vanguardia del sector.

La línea de productos se amplió: además del clásico azul, la fábrica produce versiones ahumadas y una edición que se sumerge durante dos días en Malbec orgánico de Mendoza. Para adaptarse a los supermercados, diseñaron una barra de queso azul que se puede cortar en porciones individuales. Actualmente, la producción se distribuye en varias cadenas nacionales, tanto bajo su propia marca como para marcas blancas.

Proyección y reconocimiento

Santa Fe concentra la mayor densidad de fábricas de queso azul por kilómetro cuadrado y la familia Cassina aspira a crear una Indicación Geográfica que proteja el estilo local, similar al Roquefort. El objetivo es consolidar la reputación del "queso azul santafesino" y seguir innovando en sabores y formatos.

"Es un honor enorme haber podido nuclear a mi familia en la producción que yo siempre amé", afirmó José Cassina.

La empresa sigue explorando nuevos mercados y formatos, consolidándose como un caso de éxito que surgió de una de las peores crisis del sector lechero argentino.