Tesla incrementó notablemente el ritmo de fabricación de su robot humanoide Optimus: en agosto la planta de Fremont, California, alcanzó varios cientos de unidades semanales, frente a apenas decenas en el segundo trimestre.

Producción concentrada en Fremont

La línea que antes servía al Model S y al Model X fue desmontada en julio para dedicar el espacio al ensamblaje del autómata. Tesla confirmó el cambio, aunque no reveló cifras oficiales. Las primeras máquinas salen de la fábrica para alimentar un entorno interno llamado Optimus Academy, donde se recogen datos y se pulen los sistemas antes de una posible venta masiva.

Cuellos de botella en manos y antebrazos

El mayor obstáculo no está en la estructura del cuerpo, sino en sus extremidades. Cada mano y antebrazo contiene más de 100 piezas diminutas que requieren montaje manual. El proceso ha generado problemas de alineación, obligando a retirar unidades de la línea para corregirlas. Además, fallas en los sensores táctiles llevaron a diseñar un guante sensorial reemplazable, que permite cambiar solo la capa dañada.

La IA de Optimus no sigue el mismo ritmo

Aunque el hardware se produce a gran velocidad, la inteligencia artificial que controla al robot avanza más lentamente. Según fuentes citadas por The Information, “enseñar una tarea nueva puede tardar varios días”. El robot ejecuta con soltura las acciones para las que fue entrenado, pero necesita ejemplos físicos para cada variación de movimiento. Tesla busca crear un vocabulario de acciones básicas —agarrar, levantar, caminar, colocar— que la IA combine ante situaciones no previstas.

"Enseñar una tarea nueva puede tardar varios días", señaló el informe basado en fuentes internas.

La compañía ya acumuló más de 500.000 horas de entrenamiento, pero la brecha entre producción y aprendizaje sigue siendo el principal desafío antes de alcanzar la meta de 1.000 unidades semanales a finales de 2026.