La gala de eliminación de Gran Hermano: Generación Dorada terminó en una escena de tensión sin precedentes. Steffany Pereira, conocida como Campanita, se negó a abandonar la casa después de ser eliminada por el público. La participante, que había estado en la casa durante 76 días, se mantuvo firme en su decisión, a pesar de las repetidas peticiones de Gran Hermano para que obedeciera la decisión del público.
La eliminación
La noche comenzó con seis participantes en placa negativa, pero fue Campanita la que finalmente resultó eliminada con el 53,30% de los votos en contra. La noticia fue anunciada por Santiago del Moro, quien intentó convencer a Campanita de que abandonara la casa.
'No me quiero ir, Biggie, quiero ver qué pasa', le dijo Campanita a Gran Hermano. La participante se mantuvo firme en su decisión, a pesar de las lágrimas y los intentos de sus compañeros por convencerla.
La sanción
La situación se extendió por varios minutos, hasta que Gran Hermano le comunicó a Campanita que, si no abandonaba la casa, el resto de los jugadores recibiría una sanción por su negativa. Ante esta advertencia, Campanita finalmente accedió a marcharse, lanzando una última frase: 'Mi brillo es real y el del resto es sudor'.
La reacción de los participantes
La eliminación de Campanita desató una reacción inmediata dentro de la casa. Sol, la participante que había resultado ganadora en el versus, festejó su continuidad a los gritos, lo que generó el enojo de varios participantes. La celebración fue considerada violenta y maleducada por algunos, lo que llevó a un enfrentamiento entre Sol y otros participantes.