El último relevamiento de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (Aaeta), correspondiente a septiembre de 2026, muestra que la diferencia entre el pasaje mínimo más elevado y el más bajo supera los $2.400 en la Argentina.
Las ciudades con los boletos más costosos
Pinamar encabeza el ranking con un precio mínimo de $3.176. Le siguen San Martín de los Andes ($2.900) y Pergamino ($2.784). En los puestos cuatro y cinco aparecen Eldorado ($2.500) y Centenario ($2.478).
En la segunda mitad del top‑10, el Partido de la Costa registra $2.410, lo que representa un aumento del 20,02 % respecto al mes anterior. Bariloche, Orán, Rosario y Córdoba completan la lista, con tarifas entre $2.333 y $2.150; Rosario muestra una suba del 25 % frente al mes previo.
"El pasaje más caro supera en más de cuatro veces al más barato del país", señaló la Aaeta.
Tarifas mínimas en el AMBA y caída de usuarios
En el extremo opuesto, la tarifa mínima del sistema nacional del AMBA se sitúa en $743, seguida por la Ciudad de Buenos Aires con $920 (incremento del 3,66 % respecto a septiembre). Otros valores bajos incluyen Ramallo ($950) y varias localidades con $1.000.
A la par, el número de viajeros del AMBA registra una tendencia a la baja. En septiembre de 2026, el promedio diario en días hábiles fue de 8.232.858 pasajeros, frente a 9.158.089 en el mismo mes de 2025, una disminución del 10,1 %. Los sábados y domingos también mostraron caídas de 12,1 % y 9,8 %, respectivamente.
Impacto económico del aumento de precios
El valor real del pasaje, ajustado a pesos constantes de agosto de 2026, pasó de $244 a $794, lo que equivale a un incremento del 225 %. Simultáneamente, el subsidio estatal real descendió un 37 %, de $332.000 millones a $208.000 millones.
Como resultado, la participación del pasajero en el costo total del sistema pasó del 15 % en 2022 al 43 % en 2026. A pesar del alza de tarifas, los ingresos totales del sistema (recaudación sin IVA más compensaciones) disminuyeron un 6 % entre 2022 y 2026, situándose en $367.000 millones en 2026.
El estudio subraya que, aunque los precios suben, la reducción de usuarios y de subsidios está modificando la estructura financiera del transporte urbano en el país.
Próximos pasos
Los datos sugieren que los organismos reguladores deberán equilibrar la presión tarifaria con la necesidad de mantener la demanda y la sostenibilidad del sistema, sin que se haya anunciado una medida concreta al respecto.