La decisión del Gobierno de elevar el valor FOB máximo para importar autos eléctricos sin pagar el arancel extrazona del 35% abrió la puerta a que más fabricantes puedan traer sus modelos a la Argentina. Hasta ahora, el cupo estaba limitado a vehículos de hasta USD 16.000, un techo que dejaba afuera a la mayoría de las automotrices tradicionales. Con el nuevo tope de USD 35.000, la lista de candidatos se amplía y ya hay dos nombres que suenan con fuerza: el Renault 5 E-Tech y el Renault Twingo eléctrico.
Renault, el pionero que quiere volver a serlo
Renault fue la primera marca en vender autos eléctricos en el país con la Kangoo ZTE y luego sumó versiones como Kangoo E-Tech, Kwid E-Tech y Mégane E-Tech. Sin embargo, debió discontinuar la importación de los dos últimos por un cambio de estrategia global. Ahora, con el nuevo escenario, la marca evalúa qué modelos podría traer. "Ahora sí las automotrices tenemos productos para traer con precios competitivos", dijo Pablo Sibilla, presidente de Renault Argentina, durante el lanzamiento industrial de la pickup Niagara en Córdoba. Y agregó: "No quiero generar una expectativa enorme, pero estamos pensando traer algún eléctrico. Renault tiene eléctricos muy lindos, así que estamos trabajando con el equipo".
El modelo más deseado es el Renault 5 E-Tech, un éxito de ventas en Europa que se lanzó en noviembre de 2024 y que obligó a la marca a aumentar la producción para satisfacer la demanda. Pero su precio en el Viejo Continente, que va de € 25.000 a € 29.000, haría que en Argentina se venda cerca de los USD 40.000. "El Renault 5 se vende muy bien en Europa, es un auto hermoso. Pero no es barato. Entonces, esa es la cuestión, porque la gente quiere que venga el Renault 5 y que valga USD 20.000 y eso no es compatible con la realidad", explicó Sibilla.
La otra opción es el Renault Twingo eléctrico, que con un precio de € 19.900 en Europa podría llegar al mercado local con un valor mucho más competitivo, estimado entre USD 25.000 y USD 28.000. El R4 E-Tech, en cambio, es más caro que el R5, con precios cercanos a los € 30.000, por lo que su llegada parece más difícil.
General Motors y otras marcas en la mira
Además de Renault, General Motors ya había mostrado intenciones de traer el SUV Blazer EV a la Argentina. En 2024, la automotriz presentó su nuevo portafolio en Buenos Aires, que incluyó la pickup Silverado importada de México, y anunció la llegada del Blazer EV. Con el nuevo límite de USD 35.000, ese plan podría concretarse.
Otras automotrices europeas, japonesas, coreanas y estadounidenses también habían evaluado lanzar eléctricos en el país, pero no lo hicieron porque quedaban en desventaja frente a las marcas chinas, que esquivaban el arancel del 35% gracias a sus menores costos y a las subvenciones estatales. Ahora, con el nuevo tope, esas compañías podrían revertir la decisión.
El caso de Tesla es particular: la empresa ya desembarcó en Argentina con una red de cargadores y un datacenter, y tiene una oficina en Buenos Aires dirigida por Joaquín Lizarralde como CEO. Con el nuevo valor FOB, sus vehículos podrían calificar sin problemas para el beneficio arancelario.
Un mercado que se abre
La suba del valor FOB a USD 35.000 no solo beneficia a Tesla, sino que amplía el abanico de opciones para los consumidores argentinos. Modelos que antes quedaban fuera por precio ahora podrían competir en el mercado local. Sin embargo, la ecuación de precios sigue siendo un desafío: los autos eléctricos europeos son caros y los impuestos locales podrían elevarlos aún más.
Renault parece decidida a avanzar, pero con cautela. Sibilla advirtió que no llenarán la gama de eléctricos solo porque entren en el cupo: "No quiero llenar la gama de Renault de un montón de autos porque entren en el precio FOB y que después cueste generar la diversidad en la red de concesionarios". La marca evaluará qué modelo conviene traer para no canibalizar sus ventas de nafta y mantener una red de concesionarios saludable.
Con el nuevo escenario, la Argentina podría sumarse a la tendencia global de electrificación, aunque a un ritmo propio y con precios que aún están lejos de los de Europa. La pelota ahora está en la cancha de las automotrices, que deberán decidir si apuestan al mercado local o esperan tiempos mejores.