La pelea por el premio al mejor Sexto Hombre de la temporada 2026-27 de la NBA se presenta como una de las más parejas de los últimos años. Detrás de los titulares, varios equipos apoyan buena parte de su ambición en jugadores que arrancan desde el banco, y tres casos concentran la atención: Alex Caruso en Oklahoma City, Payton Pritchard en Boston y Keldon Johnson en San Antonio.
La discusión no es menor. La profundidad de plantilla volvió a mostrarse decisiva en el camino de los Spurs a las Finales de 2026, cuando Dylan Harper se consolidó como el motor de la segunda unidad antes de ser promovido al quinteto inicial en esta campaña.
Oklahoma City y el desafío sin Jalen Williams
El Thunder llega a este curso con una urgencia extra: la baja del alero All-NBA Jalen Williams por una lesión de peso obliga a que el banquillo cubra más minutos y más responsabilidades. Ahí aparece Caruso, base/escolta de 32 años que desde 2024 se ganó un lugar entre los defensores más versátiles de la liga.
Su aporte no se mide solo en números. Caruso puede tomar la marca de cualquier rival, desde LeBron James hasta Nikola Jokic o Victor Wembanyama, y suele subir su producción ofensiva en los playoffs respecto de la fase regular. Fue pieza del título de los Lakers en la burbuja de 2020 y, desde su llegada a OKC, el equipo escaló hasta lo más alto.
Pritchard, de titular a chispa de la segunda unidad
En Boston el panorama cambió. Payton Pritchard había sido Sexto Hombre en 2024-25, pero la reconstrucción de los Celtics lo llevó a iniciar 50 de 79 partidos la temporada pasada, con los mejores registros de su carrera: 32,4 minutos, 17 puntos, 5,2 asistencias y cuatro rebotes por juego.
Durante el verano firmó una extensión por 44,2 millones de dólares. Con la llegada de nombres como Paul George o Mitchell Robinson y el regreso de un Jayson Tatum recuperado, Pritchard vuelve al banco para comandar la segunda escuadra que dirige Joe Mazzulla. En este arranque sus estadísticas bajaron, sobre todo en intentos de triple (de 7,8 a 4), pero el equipo necesita su aporte en ambos costados y su capacidad para cerrar partidos junto a las estrellas.
San Antonio y la escuela de la banca
Los Spurs son el ejemplo más claro de cómo un suplente puede cambiar una serie. Harper lo demostró en la carrera hacia las Finales, y ahora el equipo conserva un grupo de relevos capaz de inclinar partidos grandes, con Keldon Johnson —el actual Sexto Hombre del Año— como bandera.
No es un fenómeno nuevo. La historia de la NBA está llena de equipos campeones sostenidos por jugadores de banco: desde Michael Cooper, Kevin McHale y Vinnie Johnson en los 80 hasta Robert Horry y Manu Ginóbili en el siglo XXI. Oklahoma City, con su propia cantera de suplentes y los jugadores que cedió por razones económicas, es otro caso que se pondrá a prueba en esta temporada.
El resto de la liga también mueve fichas: los Charlotte Hornets sumaron al ala-pívot Naz Reid desde Minnesota y lo colocaron en el quinteto inicial. La pelea por el Sexto Hombre, mientras tanto, sigue abierta y promete resolverse en los detalles.