Los autos eléctricos que llegaron al mercado argentino, en buena medida de origen chino, sumaron preguntas que van más allá de la autonomía o de dónde cargar. Una de las más frecuentes aparece cuando toca asegurarlos: qué pasa con la batería, con el cable de carga y con el cargador que se instala en la casa si hay un choque, un robo o una falla.

La primera aclaración es simple: no existe la obligación de contratar una póliza distinta por tratarse de un vehículo eléctrico. Como cualquier auto a combustión, necesita una cobertura de responsabilidad civil para circular, según marca la Ley Nacional de Tránsito 24.449. Desde ahí, cada aseguradora ofrece planes contra terceros, robo, incendio o todo riesgo, con sus propias condiciones.

El precio y la falta de estadísticas

Asegurar un eléctrico no es necesariamente más caro, aunque puede salir algo más que un vehículo convencional de valor y características parecidas. La razón principal es que todavía hay pocos datos sobre cómo se accidentan estos autos en el país.

Las compañías calculan sus tarifas con historial de siniestros, robos y costos de reparación. Como los eléctricos son recientes y representan una porción chica del parque automotor, las aseguradoras tienden a ser más prudentes al fijar precios.

Eso no implica que arreglarlos sea más complicado o caro. Federico Polzoni, gerente de Siniestros Motor de La Caja, contó en una entrevista con LA NACION que, sobre una cartera de unos 5000 eléctricos puros asegurados, la firma no había tenido mayores problemas con repuestos ni demoras extra en las reparaciones durante los primeros meses de 2026.

El costo final de la póliza depende, igual que en cualquier auto, del modelo, el valor asegurado, la cobertura, la franquicia y las demás variables de la cotización.

Batería: qué cubre y qué no

El punto más delicado es la batería de alta tensión, uno de los componentes más caros del vehículo. En general puede quedar protegida ante daños por accidente, incendio o robo, siempre que esos hechos estén incluidos en el contrato. Lo que no entra es el desgaste natural ni la pérdida de autonomía con el uso.

En el caso de La Caja, las pólizas cubren la batería y el sistema eléctrico de fábrica frente a los riesgos contratados, pero dejan afuera el deterioro progresivo. Las fallas de fabricación, en cambio, corresponden a la garantía del auto según sus condiciones.

Cable, cargador de casa y auxilio

El cable de carga también genera dudas. La misma aseguradora lo incluye dentro de las coberturas de robo parcial, incluso si el auto está enchufado a una estación de recarga. La protección alcanza al cable portátil original de fábrica y queda sujeta a las condiciones del plan.

Distinto es el caso del wallbox, el cargador fijo que se instala en una vivienda. Al ser un equipo independiente del auto, no siempre está incluido en el seguro automotor y puede necesitar una cobertura adicional dentro de una póliza de hogar. Conviene preguntar de forma expresa qué pasa ante daños eléctricos o incendios durante la recarga, porque la respuesta depende del origen del problema y de lo que se haya contratado.

Otro aspecto que suele pasarse por alto es la asistencia mecánica. Aunque los eléctricos tienen menos piezas mecánicas que un auto tradicional, necesitan procedimientos específicos para ser remolcados o revisados.

Con un parque eléctrico que recién empieza a crecer, las aseguradoras van ajustando sus planes a medida que suman datos. Antes de firmar, la recomendación que surge de las propias compañías es revisar punto por punto qué cubre la póliza y consultar por escrito los casos que generan más dudas.