Tatiana Ruiz Díaz, 34 años, salió de la Unidad N°48 del penal de máxima seguridad de San Martín después de cumplir 10 años de condena y hoy vuelve al recinto para contar su transformación.

Desde su liberación, hace seis años, la joven trabaja, convive con su madre y cuida a su hijo, una rutina que antes parecía imposible.

"Me había querido quitar la vida. Desde chica la vida fue dura y a los 13 años caí en la droga. Conocí el rugby en la cárcel y mi vida dio un giro completo", declaró Ruiz en una entrevista.

Un nuevo comienzo fuera de la reja

El cambio se dio gracias a la Fundación Espartanos, que lleva a cabo un programa de rugby dentro de la cárcel. Desde su puesta en marcha en marzo de 2009, la iniciativa redujo la reincidencia del delito del 65 % al 5 %.

Actualmente la fundación brinda apoyo a 600 personas, y su modelo se replica en 60 cárceles de la Argentina y en países como El Salvador, España, Kenia, Perú, Uruguay y Chile.

"Cuando desde Espartanos me dijeron ‘vos podés, confiamos en vos’, encontré la meta para no fallar a quienes creían en mí", recordó Tatiana.

La cadena de apoyo continúa

Hoy Ruiz entrena al equipo femenino Vencedoras de Ezeiza, formado por jóvenes internas de entre 18 y 21 años, y forma parte de Espartanas en libertad, el conjunto de ex-presas que sigue jugando al rugby.

"Somos todas minas que luchamos, con problemas familiares y de salud, y nos apoyamos con amor y paciencia", explicó la ex reclusa, que vuelve al penal para motivar a otras mujeres a buscar su propio giro.