El estadounidense O'Shaquie Foster se quedó con los tres cinturones de la división superpluma al vencer por decisión unánime a Emmanuel 'el Vaquero' Navarrete en el Frost Bank Center de San Antonio, Texas. El combate, que se anticipaba parejo por la potencia del mexicano, terminó inclinándose del lado de la técnica y la velocidad.
Foster retuvo el título del WBC y se adueñó de los fajas de la IBF y la WBO, que estaban en manos de Navarrete. El fallo de los jueces fue contundente: dos tarjetas de 118-108 y una de 115-111, todas a favor del estadounidense.
Un plan sin fisuras
El norteamericano ejecutó una estrategia clara: movilidad constante de piernas y un ritmo de golpes que desconcertó al Vaquero. Así neutralizó los embates del mexicano, que apostó por la fuerza y el coraje pero no encontró respuestas.
La superioridad de Foster se hizo evidente en el tramo final. En el último asalto, Navarrete cayó a la lona en dos oportunidades, lo que selló un cierre impecable para el ganador.
Con este resultado, Foster acumula 26 victorias (12 por nocaut) y 3 derrotas. Navarrete, en tanto, queda con 40 triunfos (33 antes del límite), 3 caídas y 1 empate.
El balance del derrotado
La derrota deja al mexicano frente a una pregunta incómoda sobre cómo manejar la balanza en el futuro. Se trata de un asunto interno que deberá resolver tras analizar lo ocurrido en el ring.
La pelea dejó una conclusión clara: el boxeo ortodoxo y bien planificado prevaleció sobre el estilo más callejero y de fuerza. Foster demostró que la calidad y la cantidad de golpes pueden más que el temperamento cuando el plan se ejecuta sin errores.
El triunfo cierra una noche redonda para el estadounidense, que deja San Antonio con los tres títulos y la certeza de que su boxeo fue superior.