Diez golfistas del circuito LIV, entre ellos el dos veces campeón de majors Dustin Johnson, Bubba Watson y Thomas Detry, se organizaron para reclamarle al Fondo de Inversión Pública saudí (PIF) el pago de contratos que consideran incumplidos. La cifra que persiguen supera los 100 millones de dólares, según trascendió.

La movida llega en un momento clave: este domingo vence el plazo para que los jugadores se comprometan con la versión 2.0 de LIV, el circuito que nació en junio de 2022 para competir con el PGA Tour y que hoy atraviesa una crisis profunda tras declararse en bancarrota bajo el Capítulo 11 en septiembre.

Un frente común antes del vencimiento

El grupo está representado por David Cornwell, abogado de larga trayectoria de Johnson y exgerente general del equipo 4 Aces. Cornwell sostiene que los golfistas tomaron decisiones de carrera decisivas confiando en las promesas del fondo saudí, que financió a LIV hasta retirarse de forma sorpresiva en abril.

"Dado que confiaban en estas promesas, nuestro grupo solicita una indemnización razonable como parte de la liquidación de LIV", afirmó Cornwell en un comunicado.

El letrado agregó que la decisión de renunciar a posibles reclamos contra el PIF y sumarse al LIV 2.0 dependerá de cómo el fondo maneje la liquidación de la etapa anterior del circuito.

Según una fuente cercana al grupo, ninguno de estos jugadores firmaría el acuerdo de reestructuración entre LIV y el nuevo inversor BC Partners Credit en los términos actuales. Ese inversor conserva la facultad de extender el plazo de adhesión.

El fondo saudí marca distancia

Desde el entorno del PIF sostienen que el fondo actuó como inversor de capital en LIV y que ya cesó sus aportes. La misma versión indica que no participa en conversaciones con los golfistas ni con sus abogados. Otra fuente informada del asunto señaló que el fondo ofreció inicialmente dos centavos por cada dólar adeudado como compensación.

El reclamo se suma a una sangría de salidas: Tyrrell Hatton, Tom McKibbon e Ian Poulter ya avisaron que no competirán en el LIV 2.0, y Jon Rahm confirmó su alejamiento a principios de este mes. Cornwell cree que los jugadores dudan en comprometerse para 2027 hasta conocer cómo se resolverán los pagos pendientes.

Bonificaciones millonarias antes de la quiebra

En las semanas previas a la declaración de bancarrota, LIV Golf pagó bonificaciones de retención a sus ejecutivos por más de 15,6 millones de dólares. De ese total, 6,375 millones fueron para el director ejecutivo Scott O'Neil.

El grupo de Johnson no coordina su estrategia con el comité ad hoc de golfistas que interviene en el proceso de bancarrota, encabezado por Bryson DeChambeau. Cornwell advirtió que el caso puede sentar precedente: a su juicio, las ligas profesionales y los sindicatos de jugadores de todo el mundo deberían observar cómo el PIF gestiona la disolución de su negocio con LIV.