En pocos días, Rocío Pardo presentará una nueva versión de su espectáculo inmersivo Pabellón Tornú dentro de la histórica Cárcel de Encausados en Córdoba. La puesta, que contará con la dirección actoral de su pareja Nicolás Cabré, invita al público a recorrer libremente los pasillos, celdas y patios del edificio, sin un itinerario predefinido.

Preparación y ambientación

En sus redes sociales, la artista compartió una serie de imágenes de los últimos ensayos y de la visita al recinto. "Mis últimos días, entre camarines y celdas", escribió, acompañando fotos de la prisión, retratos familiares y el equipo de trabajo. Los registros muestran a Pardo y a los intérpretes en los corredores de ladrillo, frente a ventanas con rejas y en zonas deterioradas que serán parte del escenario.

Una experiencia sin butacas

Pabellón Tornú se define como una obra donde el espectador no ocupa una silla fija y tampoco sigue una única trama. Al entrar, cada asistente recibe una máscara que lo diferencia de los actores y le permite moverse de forma anónima por los distintos ambientes. "Entrás. Elegís. Seguís", resume la lógica de la puesta, que depende de las decisiones de cada visitante.

De un hospital psiquiátrico a una prisión

Durante más de 10 años, la pieza se desarrolló en el Hospital Colonia de Santa María de Punilla, un centro neuropsiquiátrico abandonado. El traslado a la cárcel busca un espacio que mantenga la atmósfera de confinamiento y decadencia, integrando celdas, escaleras y muros descascarados como escenarios activos.

Detalles escénicos

Entre los objetos que aparecen en los cuartos intervenidos destacan camas de cemento, una mesa, una radio, libros, anteojos y una camiseta de la selección argentina con el número 10. Cada elemento está pensado para reforzar la sensación de cotidianidad dentro de un entorno hostil.

Próximos pasos

La fecha exacta del estreno aún no se ha anunciado, pero la producción avanza con los últimos ajustes de iluminación y sonido. Los organizadores esperan que la propuesta atraiga tanto a seguidores habituales de la obra como a nuevos públicos interesados en la experimentación teatral.

"Mis últimos días, entre camarines y celdas", señaló Rocío Pardo en su publicación.