Robbie Williams declaró este jueves, durante el programa de podcast conducido por Steve Bracknall, que está considerando instalarse una prótesis parcial para disimular la calvicie que le genera ansiedad.

"Estoy perdiendo el pelo, esto es todo polvo y andamiaje ahora", comentó Williams al anfitrión.
"Sí, porque llevo polvos, por eso se ve bien, pero se está cayendo. Y estoy pensando en ponerme una de esas prótesis capilares. ¿Las has visto?", añadió en tono entre broma y preocupación.

La imagen pública como presión constante

Williams explicó que, como artista pop, siente que su aspecto y peinado forman parte de las expectativas no escritas que acompañan su carrera. La falta de cabello le hace cuestionar esa imagen que el público asocia con su personalidad escénica.

Otros diagnósticos que ha puesto en la mesa

En semanas anteriores, el cantante había anunciado que le diagnosticaron TDAH y un trastorno del espectro autista. Describió el descubrimiento como una “llave maestra” que le ayuda a entender conductas de toda la vida. Además, reveló que padece síndrome de Tourette, aunque sin los tics típicos, manifestándose a través de pensamientos intrusivos.

Estrategias para manejar la mente

Williams señaló que crear imágenes y situaciones humorísticas le sirve como terapia para evitar caer en pensamientos obsesivos. Relató un episodio en el que, durante un vuelo, imaginó que poseía telequinesis y que sus ideas podían hacer que el avión se estrellara, describiendo esa experiencia como “el nivel de locura con el que estoy lidiando”.

Qué sigue para el cantante

El artista indicó que, mientras evalúa la opción de la prótesis capilar, continúa trabajando en su música y en su línea de ropa Hopeium, cuya colección otoño/invierno presentó recientemente. Sus declaraciones abren un debate sobre la presión estética que enfrentan los artistas y la importancia de la salud mental.