El martes 20 de octubre de 2026, Ricardo Darín y Diego Peretti fueron los invitados de Otro día perdido, el espacio de Mario Pergolini en Eltrece, para promocionar la película de Netflix Lo dejamos acá.
Comentarios que afectan
Peretti admitió que los mensajes negativos siguen repercutiendo en su estado de ánimo. > "Yo tengo una personalidad un poco vulnerable", señaló al describir cómo las reacciones en línea pueden descolocarlo. Aseguró que su prioridad es la construcción de personajes y que las opiniones deberían centrarse en ese aspecto.
Pergolini coincidió en que las críticas pueden desestabilizar a los artistas, y Peretti agregó que la exposición constante genera una presión distinta a la que viven quienes no se expresan públicamente.
Críticas versus ataques deliberados
Darín recordó que la crítica forma parte del oficio, pero que le cuesta comprender los ataques intencionales. Explicó que percibe una intención hostil cuando siente que “detrás de la fachada hay una agresión oculta”, y que esa mala intención sigue sorprendiéndolo.
El actor subrayó que la crítica constructiva sobre su trabajo es aceptable, mientras que los ataques personales cruzan un límite que él considera injustificable.
Reflexión sobre la fama
Pergolini comentó que el interés del público trasciende los proyectos profesionales y se extiende a la vida cotidiana de los famosos. Darín diferenció la imagen pública de la experiencia real, afirmando que “uno puede ser visto como una estrella, pero vivir como tal es otra cosa”.
Otros temas abordados
En la misma entrevista, Peretti habló sobre la polémica que rodea a Hernán Casciari y la productora Orsai Audiovisuales. Declaró en un comunicado que fue contratado para dirigir, protagonizar y escribir el guion de La muerte de un comediante sin remuneración por esas últimas funciones. > "Ninguno de los dos participó en la definición de las condiciones ofrecidas a los socios productores, ni tuvo a su cargo la recaudación o gestión financiera del proyecto", precisó.
Darín, por su parte, comentó con el programa Intrusos que el conflicto se sitúa en el ámbito administrativo, no artístico, y que no conoce personalmente a Casciari.
La conversación subrayó la creciente preocupación de los artistas argentinos por la violencia digital y la necesidad de separar la crítica profesional de la agresión personal.