El lunes por la noche, en el salón principal de El Central, dentro del recinto de La Rural, se llevó a cabo la cena del 48° aniversario del CARI. Allí, el canciller Pablo Quirno celebró la victoria de Flavio Bolsonaro en la primera vuelta electoral brasileña y criticó la actitud del embajador británico ante la disputa por las Islas Malvinas.

Giro político en Brasil

Quirno sostuvo que el resultado abre la puerta a un cambio histórico en la región y recordó el respaldo del presidente argentino Javier Milei a Bolsonaro desde el inicio de la campaña, basado en una “convicción moral”.

Rechazo a la postura del Reino Unido

Durante su alocución, el canciller acusó a David Cairns, embajador del Reino Unido, de negarse a iniciar conversaciones y de imponer medidas unilaterales sobre la explotación de recursos marítimos. > "El Gobierno británico no solo se niega a entablar negociaciones, sino que adopta acciones unilaterales en la zona en disputa", afirmó Quirno.

Arbitraje y presión diplomática

Frente a la negativa londinense, Argentina recurrió al arbitraje previsto en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR). Quirno recordó que, si Londres mantiene que sus actividades son legales, deberá probarlo ante un tribunal de árbitros independientes.

Sanciones y proyectos controvertidos

El canciller señaló que empresas como Navitas y Rockhopper, vinculadas al proyecto Sea Lion, enfrentan sanciones penales y restricciones. Además, informó que Halliburton ya descartó participar en el proyecto y que las cotizaciones de las compañías cayeron en septiembre.

Reacción del embajador británico

El embajador Cairns escuchó el discurso, tomó notas y abandonó el evento antes de su cierre, retirándose del salón principal de forma anticipada.

Advertencia a vecinos

Quirno advirtió a los países que colaboren con intereses británicos que la política argentina respecto a Malvinas es de Estado y que la reciprocidad será clave para futuros vínculos bilaterales.

Contexto regional

En la previa del cóctel, se debatió un informe de la Casa Rosada sobre la posible abstención del presidente brasileño Lula da Silva en la segunda vuelta, para evitar un triunfo contundente del candidato oficialista.