En una entrevista reciente transmitida por Infobae en Vivo, la doctora en Ciencias Físicas Estefanía Coluccio Leskow señaló que apenas el 5 % del cosmos corresponde a materia ordinaria, mientras que el 27 % es materia oscura y el 68 % restante pertenece a la energía oscura, cuya naturaleza sigue sin conocerse.
"Sabemos que un 5 % es materia ordinaria, un 27 % es materia oscura y un 68 % es energía oscura. Pero no sabemos qué son", afirmó la investigadora.
La materia oscura, un componente invisible
A diferencia de la materia que forma estrellas y planetas, la materia oscura no emite, absorbe ni refleja luz. La NASA la describe como una entidad que solo se percibe a través de la fuerza gravitatoria que ejerce sobre la materia visible. Por eso, los científicos la reconstruyen a partir de sus efectos indirectos.
Evidencias gravitacionales que la revelan
El primer indicio proviene de la velocidad de rotación de las galaxias. Las estrellas situadas en los bordes giran a una velocidad que la masa visible no puede sostener; sin esa masa extra, esas estrellas escaparían de la órbita. Este desajuste llevó a la astrónoma Vera Rubin en los años setenta a documentar anomalías que consolidaron la hipótesis de una masa oculta.
"Materia oscura es, en rigor, un nombre para una evidencia gravitatoria", explicó el astrónomo Gabriel Bengochea en conversación con Infobae.
Otro método clave es el de las lentes gravitacionales. Cuando la luz de galaxias distantes atraviesa regiones con gran concentración de masa, su trayectoria se curva. En numerosos casos la deformación observada supera lo que la materia visible podría producir, señalando la presencia de una masa invisible que actúa como una lente natural.
Por qué importa entenderla
Sin conocer la composición y el comportamiento de la materia oscura, los modelos cosmológicos no pueden describir con precisión el origen de las galaxias, su estabilidad ni la arquitectura a gran escala del universo. El estudio de este componente podría, en última instancia, transformar las teorías físicas actuales.
En conclusión, la materia oscura sigue siendo un enigma cuya detección depende exclusivamente de su influencia gravitatoria, y su esclarecimiento es crucial para completar el cuadro de cómo se formó y evolucionó el cosmos.