El asesor agropecuario Darío Colombatto explicó, en una entrevista publicada esta semana, que la salida de la actual coyuntura ganadera pasa por producir más kilos de carne de forma eficiente, sin crear animales sobreengrasados.

Volver a lo básico

Colombatto insiste en maximizar la cantidad de terneros que cada hato puede sostener, mejorando la producción de pasto y, una vez ajustados los índices de alimentación, incrementando el peso al destete. En este punto, el creep feeding vuelve a ganar protagonismo.

"El criador es quien mejor está posicionado porque asume menos riesgo de sobreengrasamiento", afirmó.

Alimentación y genética

La demanda del mercado se ha desplazado hacia terneros más pesados, entre 500 y 540 kg, para producir novillos de mayor talla. Para cubrir esa necesidad, Colombatto sugiere alimentos con alto contenido proteico, como avena, pellet de soja, burlanda, arveja y dietas balanceadas específicas.

"Hay que buscar más proteína y menos grasa en la dieta", señaló.

La genética también adquiere un rol central: elegir animales que no se engrasen prematuramente permite alcanzar los pesos requeridos sin perder ritmo de crecimiento.

"Hoy más que nunca la genética es clave", sostuvo.

Retos en la recría y el feedlot

En la fase de recría, el objetivo es obtener la máxima ganancia de peso sin comprometer la calidad de la carne. No siempre conviene buscar la mayor carga por hectárea si eso reduce la rentabilidad individual.

En los feedlots, el desafío ya no es el margen por kilo, sino el costo de entrada del animal. Colombatto indica que cada kilo añadido al feedlot genera ganancia, pero la compraventa sigue siendo el factor determinante.

"Yo cada kilo que le ponen al feedlot gano plata, porque lo que ingreso por ese kilo supera su costo", explicó.

Estrategias como la “hotelería”, que consiste en transformar maíz de terceros en carne, y la ampliación de ciclos para obtener animales de mayor peso, buscan diluir costos fijos y aprovechar bonificaciones por marmoleado, al tiempo que penalizan el exceso de grasa.

Colombatto concluye que los tres eslabones –cría, recría y corral– están cada vez más interconectados: "Sin una cría buena, la recría buena es poco probable; sin una recría buena, el corral no corrige lo que falló antes".