Boca afronta la revancha de semifinales de la Copa Sudamericana ante Vasco da Gama con una duda de peso: Leandro Paredes. El volante y capitán del equipo padece un desgarro de grado 2 en el isquiotibial de la pierna derecha y trabaja contrarreloj para poder sumar minutos el próximo encuentro en el Maracaná, donde el Xeneize necesita revertir el 1-0 en contra que trajo de la Bombonera.
La lesión muscular, que en términos médicos se denomina desgarro de grado 2, requiere habitualmente un piso de 20 días de recuperación para que el tejido cicatrice. A eso se le suma el tiempo adicional que necesita cualquier futbolista para recuperar ritmo competitivo, un factor que en un partido definitorio no es menor.
El tratamiento que acelera pero no asegura
Ante la importancia del compromiso, el cuerpo médico de Boca decidió que Paredes se someta a un tratamiento especial de plasma rico en plaquetas, un procedimiento que busca estimular la regeneración del tejido y acortar los plazos naturales de curación. La técnica no es infalible: no garantiza que el jugador esté en condiciones de disputar el partido y, en caso de que pueda hacerlo, todo dependerá de cómo responda su organismo al estímulo.
El antecedente de Diego Costa en el Atlético de Madrid sirve como advertencia. El delantero se sometió a un tratamiento similar para llegar a una final de Champions League, ingresó, pero no pudo superar los 10 minutos porque la lesión reapareció. La historia muestra que este tipo de procedimientos acelera los tiempos, aunque no elimina el riesgo de recaída.
"El trabajo especial permite acelerar los tiempos de recuperación, pero no le entrega la certeza a Boca de que pueda contar con él desde el arranque", resume la lógica que maneja el cuerpo técnico.
Arruabarrena ya piensa en el reemplazo
Con Paredes en duda, Rodolfo Arruabarrena debe armar un plan B para la mitad de la cancha. El nombre que aparece como principal alternativa es Rodrigo Battaglia, ya recuperado de una lesión en el tendón de Aquiles y convocado para el partido frente a Talleres. El exjugador de Atlético Mineiro había concentrado en el encuentro anterior del torneo local y podría ser la carta que el entrenador reserve para la revancha.
La necesidad futbolística es concreta: Boca está obligado a ganar por dos goles para clasificar a la final del certamen continental. Sin Paredes desde el inicio, el equipo pierde a su capitán y a uno de sus organizadores de juego en un escenario exigente como el Maracaná.
El desenlace dependerá de la evolución clínica del volante en los próximos días. El tratamiento ya está en marcha y la expectativa se mantiene, aunque nadie en el cuerpo médico se anima a confirmar su presencia. La decisión final se tomará sobre la hora, con el riesgo de siempre: forzar una recuperación nunca es gratis.