Ocho nuevas identidades de personas desaparecidas durante la última dictadura cívico militar fueron confirmadas este viernes. Los restos estaban enterrados en Loma del Torito, un sector dentro del predio de La Perla, en Córdoba. El anuncio es resultado del trabajo conjunto entre el Servicio de Antropología Forense del Poder Judicial de Córdoba (SAF) y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).
Un lugar señalado por los testigos
La zona donde se realizan las excavaciones se conoció por primera vez en 2004. Así lo explicó Anahí Ginarte, integrante del SAF, quien detalló que la información surgió de testimonios presentados en los juicios y ante la CONADEP. El testigo clave fue José Julián Solanille, quien describió Loma del Torito como el sitio donde se ejecutaba a personas y se las enterraba en fosas comunes de gran tamaño.
A partir de esos relatos, el equipo revisó archivos fotográficos y detectó marcas de alteraciones producidas por maquinaria pesada. Esos indicios permitieron confirmar que los militares intentaron borrar las fosas comunes entre abril y mayo de 1979.
"No estamos encontrando los cuerpos enteros sino que por esta remoción estamos encontrando lo que dejaron después de la limpieza", advirtió Ginarte.
Una escala de trabajo inédita
Silvana Turner, investigadora del EAAF, subrayó que Loma del Torito es uno de los sectores más relevantes en los que se trabajó en los últimos tiempos. Según explicó, cada identificación que se concreta aporta información nueva a la investigación. Los datos obtenidos hasta ahora abarcan víctimas de 1975 y de 1978, lo que amplía el período que se está reconstruyendo.
"A partir de las identificaciones que se van produciendo nosotros sumamos datos a la investigación", destacó Turner.
La metodología empleada en el lugar incluye maquinaria pesada y un proceso mecanizado de zaranda, tamizado de la tierra y revisión del sedimento. Para Turner, esa forma de trabajo refleja "lo inédito de la escala" de la tarea que se lleva adelante en el sector.
El valor de identificar
Las identificaciones permiten poner nombre y apellido a personas que permanecieron décadas sin identidad reconocida. También aportan precisiones sobre cómo operó el aparato represivo en Córdoba y sobre los intentos de ocultamiento de pruebas. El trabajo del SAF y del EAAF continúa en Loma del Torito con el objetivo de sumar nuevos casos a medida que avanza el análisis de los restos hallados.