El modelo de Meteored indica que el llamado “Súper Niño” comenzará a influir en la zona central de Argentina a partir de noviembre y se mantendrá activo hasta marzo de 2027. La señal se traduce en lluvias superiores a lo habitual, lo que repercutirá en la producción agrícola y en los niveles de los ríos de la cuenca del Plata.
Pronóstico para octubre
En octubre, la mayor parte del territorio central argentino y Uruguay seguirá con precipitaciones normales o por debajo del promedio histórico. La zona más húmeda se concentrará en Misiones, el núcleo agrícola de Paraguay y el sur de Brasil, áreas clave para la cosecha de trigo.
Expansión en noviembre y diciembre
Para noviembre, el núcleo de humedad se desplaza hacia el NEA, cubriendo Corrientes, Formosa y el este del Chaco, con más de 50 mm de excedente respecto a lo normal. Regiones como el norte de Entre Ríos, el norte de Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán podrían registrar entre 20 y 50 mm adicionales. En la zona pampeana, la mayoría de los campos seguirá sin recibir el “Súper Niño”.
En diciembre, los ríos de la cuenca del Plata podrían enfrentar serias complicaciones. Ganaderos deberán vigilar las crecidas del Paraná y del Uruguay, mientras los excesos continúan en el NEA, el este de Paraguay, el sur de Brasil y el centro‑norte de Uruguay, además de sectores del NOA y la zona semiárida.
Enero a marzo: persistencia y riesgos
En enero de 2027, el modelo muestra que los excedentes de lluvia persisten en el norte del Litoral con más de 50 mm mensuales, y en el este de Paraguay, sur de Brasil y noroeste de Uruguay. Las provincias del NOA, Cuyo y la zona semiárida también recibirán importantes aportes. En la provincia de Buenos Aires, algunos sectores del norte y oeste podrían superar el promedio histórico entre 30 y 50 mm, lo que incrementa el riesgo de anegamientos.
Febrero mantiene una distribución similar a la de enero, agravando la situación en áreas rurales. Sin embargo, la cuenca del Salado vuelve a los niveles promedio. En marzo, la intensidad de las lluvias sigue alta en el NEA, Paraguay, sur de Brasil y norte de Uruguay, lo que amenaza la cosecha gruesa en esas regiones. En el centro del país, la intensidad disminuye, pero los suelos ya saturados dificultan absorber más agua.