Miley Cyrus cerró su paso por el Hollywood Bowl de Los Ángeles con una respuesta pública a quienes la criticaron en redes sociales. Durante su segunda presentación en el recinto, la cantante se refirió a los comentarios que cuestionaron su desempeño y su emotividad sobre el escenario, en el marco de los shows con los que presenta su disco Bass Persuades.

El episodio que desató la polémica fue el homenaje a Dolly Parton, madrina artística de Cyrus y figura central en su carrera. Al interpretar una versión propia de “Jolene”, la artista no pudo contener el llanto. Ese momento, sumado a algunas críticas sobre su energía y sobre no cantar la letra completa de todas las canciones, la llevó a tomar posición frente al público.

Un descargo desde el escenario

Cyrus no esperó a que la conversación se apagara en las redes. Frente a los presentes, apuntó a quienes, según su visión, buscaban generar clics con opiniones sobre su show del viernes. “Nunca he oído que no me entregue por completo a lo que hago”, afirmó la cantante durante su intervención.

La artista también habló de lo que le cuesta sostener ese tipo de presentaciones en este momento de su vida. “Me resulta difícil estar de pie y hacer este espectáculo. Ya no me sale tan natural como antes”, reconoció. Y agregó que ese cambio forma parte de un proceso que atraviesa junto a su público: “Como todos nosotros, cambiamos, evolucionamos, crecemos y encontramos lo que nos acompaña”.

En ese sentido, dejó en claro que no considera a sus seguidores parte de un ensayo. “Esto no es un experimento con ustedes, es una experiencia para mí”, sostuvo. Su cierre fue contundente: “Puedo soportar mucho, pero hay algo que no toleraré: que cuestionen dónde está mi corazón cuando estoy en el escenario. Estoy completamente presente”.

El respaldo de las listas

La polémica por el show llega en un buen momento para la carrera de Cyrus. El 18 de septiembre publicó Bass Persuades, su décimo trabajo de estudio, que debutó en el primer puesto del Billboard 200, la principal lista de álbumes de Estados Unidos.

El disco sumó 61.000 unidades y se impuso en una disputa ajustada a Dandelion, de Ella Langley, que quedó segundo. El tercer lugar fue para Riley Green con That’s Just Me, con 60.000 unidades.

Se trata del sexto álbum de la artista pop en alcanzar la cima del ranking estadounidense. La última vez había sido en 2013 con Bangerz. Además, Bass Persuades se convirtió en su decimosexto trabajo en ingresar al Top 10 de la lista.