El Gobierno busca recuperar la agenda disruptiva que tenía tiempo atrás. Para lograrlo, el Presidente Javier Milei firmó un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que habilita la expulsión de extranjeros que agravien al país o a sus ciudadanos.
La idea de la medida surgió en el entorno presidencial, inspirada en un proyecto bonaerense de arancelamiento de la universidad y la salud pública para extranjeros no residentes. La ejecución de la medida la llevó a cabo el equipo del Kremlin, con la comunicación proviniendo desde la Oficina del Presidente de la República Argentina (OPRA).
Repercusión y objetivos
La medida busca captar la primera plana de la agenda política-mediática y despejar otras discusiones que ponen en entredicho al oficialismo. El entorno de Santiago Caputo, responsable de la comunicación, calificó a la medida de “divertida” y destacó su repercusión en redes sociales.
Análisis jurídico
Dos especialistas en derecho migratorio consultados consideran que la medida es problemática, ya que no se define qué se considera “mensajes de odio”. Además, destacan que en Argentina no existen los discursos de odio y que la libertad de expresión está amparada en la Constitución.
Próximos pasos
La modificación vía DNU deberá pasar por un test de constitucionalidad. Desde el sector creen que es una medida “para la tribuna”, es decir, para generar debate y discusión en la opinión pública.