Javier Milei, líder político argentino, ha descubierto el nacionalismo como un recurso para recuperar imagen y soporte político. Esto se produce después de que la llamada 'ola antiargentina' se desató en redes sociales durante el campeonato mundial de fútbol.

El comando liderado por Santiago Caputo había detectado un terreno fértil para cultivar un nacionalismo que ya otros gobiernos populistas habían explotado en circunstancias adversas. En las últimas semanas, se habían encendido luces amarillas en la Casa Rosada por la consolidación de una tendencia negativa en el humor social respecto del Gobierno.

El decreto reglamentario

El Gobierno lanzó un decreto reglamentario de la ley de migraciones que habilita el rechazo o la expulsión de extranjeros que hubieren dirigido mensajes de odio o incitado a la violencia contra el pueblo argentino. La decisión presidencial no pasó inadvertida y despertó la crítica de un amplio espectro de constitucionalistas y dirigentes opositores.

Reacciones y consecuencias

La decisión presidencial fue celebrada por las milicias digitales libertarias y defendida por los voceros habituales del oficialismo. Sin embargo, también generó críticas por el margen de discrecionalidad que otorga a las autoridades. La pregunta del momento es: ¿Quién define qué es un mensaje de odio?

El equipo de asesores del Presidente considera que el decreto es una forma de recuperar confianza y reparar la figura del Presidente, algo dañada en las últimas encuestas. El entusiasmo del colectivo caputista se centra en la gran respuesta en redes sociales, con más de 200.000 likes en el comunicado oficial.