La cuestión de la cantidad de tierras argentinas en manos extranjeras no es nueva. El debate sobre este tema es relativamente reciente, ya que a inicios de siglo XX no tenía mucho sentido. La gran oleada migratoria de 1880 a 1930, durante la cual unos 5 millones de extranjeros se radicaron en el país, hace que el criterio actual que define la extranjerización de la propiedad rural sea básicamente inaplicable.
La Ley 26.737 de Tierras Rurales, sancionada en 2011, establece como tierra en manos de extranjeros también aquella poseída por no argentinos con domicilio en el país desde hace menos de diez años.
La primera ley
Hace un siglo o un siglo y medio, si bien es cierto que muchos venían con promesas de entrega de hectáreas que al final no se cumplían, no fueron pocos los colonos europeos que se asentaron en la zona pampeana para expandir la frontera productiva bajo el impulso del Estado. También eran comunes, apenas después de la Campaña del Desierto o de la conquista del Chaco, las compras de cientos de miles o millones de hectáreas a bajo precio en zonas poco delimitadas por parte de aventureros que llegaban del Viejo Continente con el objetivo de convertirse en nuevos ricos americanos.
La primera ley nacional vinculada a limitar la cantidad de tierras en manos extranjeras surgió con las fronteras ya consolidadas y bajo la reacción nacionalista al liberalismo económico que, con algunos vaivenes, había prevalecido hasta la década de 1930. Concretamente, fue en 1944 cuando la dictadura de Edelmiro Farrell, que vio el ascenso de Juan Domingo Perón, sancionó el Decreto-Ley 15.385.
El avance de la extranjerización de la tierra
El menemismo y la devaluación post 2001: el avance de la extranjerización de la tierra llegó con el menemismo, en el contexto de la ola neoliberal que promovió una apertura irrestricta de la economía y una fuerte desregulación. Un punto clave fue la modificación que Carlos Menem estableció sobre la Ley de Inversiones Extranjeras, mediante la cual determinó que los extranjeros (tanto personas físicas como empresas) podían invertir en el país sin necesidad de autorización previa y "en iguales condiciones" que los inversores ya radicados.
La Ley de Tierras Rurales sancionada en 2011 establece un límite a la cantidad de tierras que pueden ser propiedad de extranjeros. Ahora, Javier Milei busca desmontar esta regulación. El debate sobre la extranjerización de la tierra sigue siendo un tema relevante en la actualidad.