Mick Jagger y Kurt Cobain rara vez aparecen en la misma frase. El primero encarna el rock de estadios y masas; el segundo, la figura del outsider que terminó al frente de uno de los movimientos más influyentes de los años 90. Sin embargo, ambos coincidieron en un punto: criticaron a la misma banda, aunque por razones que poco tienen que ver entre sí.
Dos veredas, un mismo blanco
La distancia entre el cantante de los Rolling Stones y el líder de Nirvana es casi antagónica. Jagger representa la industria del espectáculo a gran escala; Cobain, la resistencia a ese mismo circuito. Esa diferencia de origen explica por qué sus objeciones al mismo grupo no comparten argumentos ni tono.
Por qué importa el cruce
Que dos referentes tan opuestos hayan apuntado al mismo nombre dice menos de la banda en cuestión que de las tensiones del rock como género. El episodio funciona como una radiografía de dos épocas y dos formas de entender la música: la del show masivo y la del underground que se vuelve masivo sin proponérselo.