A finales de la década de 1960, Mick Jagger impulsó la elaboración de una canción que, con el tiempo, se consolidó como uno de los mayores éxitos de The Rolling Stones; sin embargo, el baterista Charlie Watts no logró ejecutar el patrón rítmico que el cantante había imaginado.

En esa época, la asociación creativa entre Mick Jagger y Keith Richards ya había definido el sonido distintivo del grupo, y la nueva pista surgió de una idea que el vocalista había desarrollado durante las sesiones de composición.

Tensión en el estudio

Testimonios de la época indican que Jagger presionó a Watts para que adoptara un compás más acelerado y una dinámica distinta, pero el baterista mantuvo su estilo habitual, generando discrepancias durante la grabación.

A pesar del desencuentro, la canción se completó con la batería original de Watts y alcanzó gran popularidad, convirtiéndose en un referente del repertorio de los Stones.

El episodio muestra que, aun en los momentos de mayor éxito, las diferencias artísticas entre los miembros de The Rolling Stones podían influir en el proceso creativo.