Matías Bagnato tenía 11 años cuando un incendio intencional terminó con su familia. Treinta y dos años después, vuelve a contar esa historia, esta vez con su propia voz y frente a cámara. La masacre de Flores, serie documental de tres episodios, se estrena el 22 de octubre en HBO Max y repasa el ataque del 17 de febrero de 1994 en la casa familiar del barrio porteño de Flores, donde murieron sus padres, José y Alicia; sus hermanos, Fernando y Alejandro; y Nicolás Borda, un amigo que dormía esa noche en la vivienda. Él fue el único que salió con vida.
El proyecto está dirigido por Augusto Tejada, producido por 100 Bares y tiene a Juan José Campanella entre sus productores ejecutivos. Combina testimonios con material de archivo para reconstruir el crimen y también lo que vino después: el duelo, las amenazas y el recorrido judicial que llevó a Bagnato una y otra vez a los tribunales.
Un archivo familiar que tardó décadas en aparecer
Entre los materiales que reúne la serie hay videos caseros que Bagnato no había podido digitalizar durante años. Volver a verlos le permitió mostrar a su familia en movimiento, con sus voces, lejos de las imágenes que suelen asociarse al caso.
"Yo lo tomo como un regalo tan grandioso: tener esta posibilidad de que todos vean la clase de familia que éramos", dijo Bagnato en diálogo con la prensa.
Campanella explicó por qué eligieron el documental y no la ficción. Según el cineasta, la historia real supera cualquier reconstrucción actuada: hay situaciones que, si se inventaran, resultarían poco creíbles. También se refirió a Fructuoso Álvarez González, el autor del incendio, como un caso de maldad sin justificación posible.
La abuela, la otra protagonista
En la conversación aparece de forma constante la abuela de Matías. Fue quien lo acompañó cuando era adolescente y quien después recibió el mismo apoyo cuando los roles se invirtieron. Campanella asegura que ese vínculo le costaría creerlo si lo viera en una ficción. Bagnato, en cambio, le quita dramatismo: "Yo no soy un superhéroe y la abuela tampoco".
La serie llega después de la muerte de Álvarez González, un hecho que, según los realizadores, permite cerrar el relato. Para Campanella, la historia de supervivencia de Bagnato y su abuela —dos extremos de una familia que quedó partida— es tan potente como el crimen que la originó.