El universo de Super Mario en tres dimensiones no se reduce a un solo cartucho: es una familia de juegos que Nintendo fue construyendo desde mediados de los noventa. A diferencia de las entregas bidimensionales, donde el recorrido avanza de izquierda a derecha, estos títulos abren escenarios con profundidad, altura y desplazamiento libre en 360 grados. Varios de ellos siguen accesibles hoy: Super Mario Odyssey y Super Mario 3D World + Bowser's Fury se pueden jugar en Nintendo Switch.
Un mapa de plataformas y consolas
Cada entrega quedó atada a una consola distinta. Super Mario 3D Land salió en Nintendo 3DS; Super Mario Galaxy y su secuela llegaron a Wii; Super Mario 64 debutó en Nintendo 64. Para quien quiere reunir clásicos en una sola máquina existe Super Mario 3D All-Stars, una recopilación para Switch con versiones remasterizadas en alta definición de Super Mario 64, Super Mario Sunshine y Super Mario Galaxy.
La selección mezcla dos estilos: aventuras de exploración abierta y propuestas de niveles más lineales. En todos, el salto y el movimiento en tres ejes siguen siendo el corazón de la experiencia.
Los que encabezan la lista
Super Mario Odyssey lidera el ranking por su estructura de exploración libre. Mario recorre distintos reinos a bordo de la nave Odyssey para rescatar a la princesa Peach. Su gran novedad es Cappy, un sombrero vivo que permite capturar enemigos y objetos para usar sus habilidades. Salió en 2017 para Switch.
Super Mario 3D World + Bowser's Fury combina niveles de plataformas lineales con cooperativo para hasta cuatro jugadores. El traje de gato le permite a Mario trepar paredes y cambiar su forma de desplazarse. La edición para Switch suma Bowser's Fury, una expansión de exploración abierta en la que Mario recorre un archipiélago junto a Bowsy.
Esa expansión merece un lugar propio: traslada a Mario a un entorno más amplio, con islas conectadas y desafíos repartidos por el escenario. El enfrentamiento con Furia Bowser marca el ritmo del recorrido.
Del espacio a la isla
Super Mario 3D World, lanzado originalmente para Wii U, llevó el diseño de plataformas con meta final al terreno tridimensional. Su cámara más fija lo acerca a los juegos clásicos en 2D, pero conserva la libertad de movimiento en cada nivel y refuerza el juego en equipo.
Super Mario Galaxy 2 volvió a llevar a Mario al espacio y profundizó la fórmula de planetas pequeños, superficies curvas y cambios de gravedad. Sus niveles se arman alrededor de desafíos concretos, con saltos y recorridos que aprovechan la física de cada escenario. La primera entrega, Super Mario Galaxy, había presentado ese concepto en 2007: caminar por una esfera o saltar hacia otra superficie altera la dirección del recorrido, y la gravedad se convierte en una mecánica central.
Super Mario 3D Land adaptó las plataformas tridimensionales a Nintendo 3DS. Propone niveles breves, límite de tiempo y banderín de meta, con una cámara pensada para ordenar la acción y facilitar los saltos.
Super Mario Sunshine cambió el Reino Champiñón por una isla marcada por la pintura y la suciedad. Mario usa la mochila de agua A.C.U.A.C. para limpiar escenarios, atacar enemigos y planear durante los saltos.
El cierre y el origen
Super Mario 3D All-Stars no es una aventura inédita, sino una recopilación que permite jugar en Switch tres clásicos: Super Mario 64, Super Mario Sunshine y Super Mario Galaxy.
El repaso termina donde empezó todo. Super Mario 64, lanzado en 1996, sentó las bases del control de Mario en entornos tridimensionales: correr, saltar, nadar y explorar el castillo de Peach para conseguir Estrellas. Fue el punto de partida de una saga que, tres décadas después, sigue sumando entregas y reeditándose en consolas nuevas.