Luiz Inácio Lula da Silva se preocupa por la posible intervención de Estados Unidos en la campaña electoral. En su última reunión con Axel Kicillof, Lula le preguntó si creía que Donald Trump y su gobierno podrían intervenir en la campaña en forma directa, como lo hicieron en Argentina en 2025.

El presidente de Brasil miró con incredulidad el operativo de Scott Bessent para frenar la corrida cambiaria y rescatar a Milei. Después de su contacto con el gobernador bonaerense, Lula visitó a Trump en la Casa Blanca y tuvo varios encuentros con él en cumbres internacionales.

Sin embargo, las tensiones regresaron en los últimos meses. Trump nunca es garantía y su figura genera rechazo en un país donde el nacionalismo tiene bases económicas muy arraigadas.

La respuesta de Lula

En la última semana, Lula salió a responder muy fuerte contra Marco Rubio y reforzó el perfil de campaña en la que le rinde confrontar con el gobierno de Estados Unidos. La nueva ronda de aranceles apuntó contra maquinaria agrícola, azúcar, etanol, madera, papel y calzado brasileños.

La capacidad de daño del trumpismo

Un ex funcionario del peronismo que visitó Brasil tres veces este año dice que la capacidad de daño del trumpismo es menor porque el real es una moneda bastante más estable que el peso. Sin embargo, advierte sobre la posibilidad de que los fondos de inversión que aprovechan las altas tasas de interés para hacer carry trade en el país de Lula salgan de repente y generen inestabilidad en la plaza local.

El papel de Rubio

Otro ex funcionario, que trabajó muchos años en Washington, interpreta los movimientos del Departamento de Estado: dice que Rubio busca con desesperación salir de la encerrona en que se metió Trump en Irán y para eso le sirve confrontar con Lula.

El secretario General de la Presidencia, Guilherme Boulos, denunció en las últimas horas que el gobierno de Brasil teme una intervención directa del trumpismo, un proceso de manipulación de algoritmos a través de las big tech.

El contexto electoral

La visita de Milei a Flavio Bolsonaro y los insultos contra la "basura socialista" confirman que la internacional trumpista se juega mucho en Brasil. Si Bolsonaro pierde en Brasil, las réplicas llegarán hasta Washington en el momento más complicado para Trump, a días de las elecciones legislativas en las que se juega su suerte.