A un año del debut mundialista frente a Canadá en Brisbane, la selección argentina de rugby entra en una etapa sin margen para experimentos. La ventana de noviembre, con partidos ante Irlanda, Francia e Italia y la definición del Nations Championship, le dará a Felipe Contepomi algo que no tuvo en todo el año: el plantel completo a disposición durante 35 días de concentración.
Ese bloque marcará el arranque formal de la recta hacia Australia 2027. También será la primera prueba de fuego para los dos refuerzos del staff, Mario Ledesma y Shaun Edwards, que deberán integrarse a un grupo con dos años y medio de recorrido.
Un ciclo de rotación récord
Desde que asumió, Contepomi dirigió 31 partidos y utilizó 65 jugadores. El número responde al calendario apretado, a las lesiones y a una decisión deliberada de ampliar la base. El entrenador insiste en que la selección no es un espacio para probar y que juegan los que están mejor, aunque muchas convocatorias buscaron dar rodaje a los más jóvenes.
La única condición que fija el técnico para volver a citar a cualquiera de esos 65 es tener el pasaporte argentino al día. Cuatro ya se retiraron. El regreso de Tomás Lavanini abre la puerta a otros que habían quedado fuera de radar.
Primera línea: la materia pendiente
Los pilares arrastran una carencia que ya lleva 15 años. No hay figuras de nivel mundial en esa posición. La buena noticia es la continuidad de Joel Sclavi como derecho en Leicester y la vuelta de Eduardo Bello tras dos años sin jugar, ahora en Ulster.
Contepomi promovió a Boris Wenger y Tomás Rapetti, que respondieron, pero les falta sumar minutos en sus clubes. Hay cantidad; escasea el roce internacional. La llegada de Ledesma podría traer novedades en las convocatorias, como ocurrió cuando asumió en Jaguares en 2018.
Hookers: dos cracks y un interrogante
Julián Montoya, capitán y referente mundial, y Ignacio Ruiz, consolidado en nivel superlativo cuando le tocó descansar al titular, sostienen la posición. El problema es el tercer nombre. Bautista Bernasconi, titular en Benetton, aparece como primera opción, pero las lesiones lo dejaron con apenas 25 minutos en los Pumas. Leonel Oviedo no aprovechó su chance en la última ventana y en Argentina XV la alternativa es Martín Vaca.
Segundas y terceras líneas: donde sobra
La segunda línea, históricamente problemática, hoy ofrece sobreabundancia. Pedro Rubiolo volvió en Bristol tras una larga lesión de rodilla y rinde a gran nivel. Guido Petti Pagadizábal y Franco Molina son los más elegidos por el técnico. Matías Alemanno cumplió cuando fue requerido y Lavanini se metió en la pelea tras regresar para cubrir una urgencia. Efraín Elías, que también puede jugar como tercera, suma talento.
La tercera línea no presenta fisuras: es un puesto que siempre estuvo bien cubierto y hoy no tiene excepciones.
Con la base definida y los ensayos agotados, noviembre será la primera foto del equipo que Contepomi imagina para el Mundial. Lo que pase en esa ventana marcará cuánto margen real queda para corregir lo que todavía no tiene dueño.