La Bolsa de Chicago registró al cierre de la jornada de este jueves un alza en los contratos de maíz, trigo y soja, impulsada por la combinación de incertidumbres agrícolas en EE.UU. y la reactivación de la guerra entre Rusia y Ucrania.
Movimientos de precios
El futuro de maíz para septiembre 2026 alcanzó los US$188,48 por tonelada, con una mejora diaria de US$2,26. El contrato de diciembre cerró en US$198,22. En el caso del trigo, el precio de septiembre quedó en US$250,87 y el de diciembre en US$257,21, ambos con incrementos de US$0,92. La soja también se mantuvo cerca de sus máximos mensuales, cotizando alrededor de US$448,55 por tonelada.
Factores que impulsan la incertidumbre
Los analistas atribuyen la tendencia alcista a varios riesgos. En EE.UU., los resultados del Pro Farmer Crop Tour mostraron rendimientos menores a los esperados. En Illinois, el rendimiento promedio se situó en 115,6 quintales por hectárea, por debajo de los 125,3 de la campaña anterior y de la proyección del USDA de 133,1 para 2026/27.
"Los datos más recientes del tour de Pro Farmer apuntaron a una reducción respecto del desempeño de la campaña anterior y no llegaron a las actuales proyecciones oficiales", señaló Eugenio Irazuegui, de Zeni.
Paralelamente, la intensificación del conflicto ruso‑ucraniano volvió a afectar la infraestructura portuaria del Mar Negro, limitando los embarques de trigo ucraniano. La consultora SovEcon rebajó su estimación de exportaciones mensuales de Ucrania en un millón de toneladas, previendo ahora 2,2 millones en lugar de los 4,5 millones de agosto pasado.
"El punto central no es solamente cuánto trigo existe, sino qué proporción de esa oferta puede llegar efectivamente al mercado internacional con normalidad", explicó Luciana Bilbao, analista de granos de Gestor Max.
Perspectivas de oferta y demanda
El USDA también redujo sus estimaciones de existencias finales en EE.UU. y de reservas mundiales, lo que disminuye la holgura percibida en el mercado. En el maíz, la disminución de los rendimientos esperados obliga a revisar la oferta disponible, mientras que la menor disponibilidad de puertos ucranianos genera dudas sobre la cantidad de trigo que podrá llegar a los compradores internacionales.
"La oferta sigue siendo importante, pero el balance muestra menos holgura de la que sugeriría observar únicamente la producción", afirmó Bilbao.
En conjunto, estos factores generan una mayor volatilidad en los precios de los granos, manteniendo a los inversores atentos a la evolución tanto de los cultivos estadounidenses como de la situación geopolítica en Europa del Este.