El consultor Gustavo Schutt, asesor de propietarios de pymes y experto en planificación de salida, declaró en una entrevista reciente que los tradicionales planes de negocio a cinco años dejaron de ser útiles tras la sucesión de crisis que comenzaron en 2019.

Por qué los planes a largo plazo ya no sirven

Según Schutt, la pandemia, los conflictos internacionales, la sequía histórica en el campo argentino, la inflación récord y la volatilidad cambiaria fueron eventos imposibles de prever en cualquier hoja de cálculo. "Ninguno de esos factores podía incorporarse a un modelo estático", señaló.

Los compradores internacionales siguen solicitando ese documento por protocolo, pero su valor práctico se ha reducido considerablemente.

La alternativa: visión estable y ajustes trimestrales

Schutt propone mantener una dirección clara a largo plazo —qué mercado atacar, qué capacidades desarrollar y cómo posicionar la marca— y acompañarla de una gestión operativa que se revise cada tres meses. "Se trata de una visión que cambia poco y de decisiones que se recalculan constantemente", afirmó.

Esta metodología exige sistemas que entreguen indicadores en tiempo real y reuniones operativas frecuentes. Además, requiere un equipo directivo capaz de decidir bajo incertidumbre sin esperar a que se cumpla un plan preestablecido.

"La salud de una empresa se mide mejor por su capacidad de adaptarse rápidamente que por la elegancia de sus proyecciones lejanas", indicó Schutt.

Qué implica para dueños y equipos

Los empresarios que buscan certezas para dormir tranquilos suelen aferrarse al plan quinquenal como una especie de ansiolítico. Schutt sugiere, en cambio, trabajar con múltiples escenarios, mantener liquidez y desarrollar la agilidad para corregir el rumbo al instante.

En la práctica, el consultor recomienda enfocarse en preguntas clave para los próximos noventa días: ¿qué hitos deben alcanzarse?, ¿qué riesgos pueden desviar el avance y cómo mitigarlos?, ¿qué información será decisiva?

Este enfoque, aunque más demandante, permite a las compañías trascender la incertidumbre y aprovechar oportunidades emergentes.