Led Zeppelin tiene fama de banda monumental: riffs demoledores, solos interminables y letras que coquetean con la mitología. Pero esa imagen deja afuera una parte central de su catálogo. A lo largo de sus discos, el cuarteto británico integrado por Robert Plant, Jimmy Page, John Paul Jones y John Bonham también le cantó al amor, y lo hizo con la misma intensidad con la que construyó sus himnos de rock pesado.
El costado romántico de una banda de rock pesado
La fama de Led Zeppelin se apoya en temas extensos y potentes, esos que definieron el sonido del hard rock de los setenta. Sin embargo, entre esos picos de energía aparecen baladas y canciones de amor que muestran otra cara del grupo. No se trata de un detalle menor: ese registro más íntimo convive con la experimentación psicodélica y con los pasajes más duros, y ayuda a explicar por qué su obra sigue vigente.
Cinco canciones para escuchar de otra manera
El repaso por ese repertorio romántico permite volver a escuchar a la banda con otros oídos. Las canciones de amor de Led Zeppelin no funcionan como un paréntesis blando: mantienen la tensión, el dramatismo y la potencia vocal de Plant, sostenidos por la base rítmica de Bonham y el bajo de Jones. Para quien asocia al grupo únicamente con el volumen alto, esta selección funciona como una puerta de entrada distinta a su discografía.
La combinación de esos dos mundos —el del estruendo y el de la intimidad— es parte de lo que vuelve particular al cuarteto. Escuchar esas canciones de amor permite dimensionar mejor el rango de la banda y entender por qué su legado excede al de un simple referente del rock duro.