Mark Walter, el magnate de 66 años que fundó Guggenheim Partners y controla los Los Ángeles Dodgers, enfrenta una investigación federal en Estados Unidos por presunto ocultamiento de más de USD 20.000 millones en préstamos a empresas vinculadas a él. En ese contexto, busca vender su equipo de Fórmula 1, Cadillac, por al menos USD 3.000 millones. El Departamento de Justicia (DOJ) y la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) indagan si las aseguradoras de Walter ocultaron esos préstamos. En el expediente aparecen dos hermanos argentinos con larga trayectoria en Wall Street.

Desinversiones en cadena

La venta de Cadillac no es un hecho aislado. Desde que la investigación se intensificó, Walter aceleró un proceso de desprendimiento de activos. En junio de 2025 había comprado la mayoría de los Los Ángeles Lakers por USD 10.000 millones, el precio más alto pagado por una franquicia deportiva hasta ese momento. Apenas 14 meses después, en agosto de 2026, los vendió a Bob Iger —ex CEO de Disney— y al inversor Josh Kushner por USD 12.500 millones. En septiembre se desprendió de su participación en el Chelsea Football Club de la Premier League inglesa. También evalúa vender los Los Ángeles Sparks de la WNBA. Lo único que declaró fuera de discusión son los Dodgers, el equipo de béisbol que lidera desde 2012 y con el que ganó la Serie Mundial en 2020, 2024 y 2025.

Cadillac: pérdidas y resultados flojos

Entrar a la parrilla de la Fórmula 1 le costó a TWG Motorsports —la estructura que agrupa los intereses deportivos de Walter— alrededor de USD 450 millones en concepto de dilución, más al menos USD 1.000 millones adicionales en inversión operativa, según estimaciones del mercado. El equipo camina hacia una pérdida de aproximadamente USD 400 millones solo en 2026. En la pista, los resultados no acompañan: Cadillac es el único equipo que llega al Gran Premio de Brasil sin un solo punto en el campeonato. Las valuaciones de los otros 10 equipos de la grilla promedian USD 3.420 millones, lo que hace que el precio pedido —USD 3.000 millones— parezca más conservador que abusivo para los estándares del certamen. El equipo fue originalmente armado por Michael Andretti, hijo del legendario piloto Mario Andretti y empresario del automovilismo estadounidense. En la alineación actual corren el mexicano Sergio “Checo” Pérez y el finlandés Valtteri Bottas. Según Sportico, hay al menos siete partes interesadas en adquirir el equipo. El propio grupo había declarado que no estaba considerando vender su participación en Cadillac ni en ningún otro negocio de TWG Motorsports, aunque casi al mismo tiempo reconoció que Walter y sus socios evalúan ofertas serias de manera habitual.

Los argentinos en el expediente

El escándalo incluye nombres argentinos. El más visible es Juan Ball, co-chairman de ABS Capital Company (ABS Capco) desde 2015: fue presidente de Guggenheim Partners Latin America y ocupó cargos en Lehman Brothers, Bear Stearns y Banco Santander. ABS Capco funcionó como una de las principales intermediarias para canalizar fondos desde las aseguradoras hacia otros negocios de Walter, a través de sociedades de responsabilidad limitada cuya propiedad resultó difícil de rastrear. Walter y Juan Ball compraron además, junto al empresario Pablo Stalman, una residencia de USD 85 millones en Malibú sin fondos de Guggenheim ni de las aseguradoras, según confirmaron ante la SEC. Su hermano, Diego Ball, ya había estado bajo la lupa regulatoria: en 2017, Bloomberg informó que la SEC examinaba sus vínculos con Guggenheim, cuyas compañías realizaron cerca de USD 1.000 millones en transacciones con la firma. Diego Ball era además dueño de una propiedad en Barrio Parque que fue adquirida luego por el magnate tecnológico Peter Thiel. Un tercer argentino aparece en el expediente: Federico Hermida, directivo de ABS Capco, a cuyas empresas la aseguradora EquiTrust prestó USD 500 millones en 2026, según el Wall Street Journal.