El sector agroindustrial es fundamental para la economía argentina, generando divisas genuinas y siendo esencial para el comercio exterior. Sin embargo, medidas como la intervención en la actividad de practicaje pueden tener consecuencias negativas. > 'La función de desregular mercados no debe paralizar actividades esenciales', destacan expertos en el área.
La importancia de la institucionalidad
La agroindustria requiere estabilidad y previsibilidad para funcionar correctamente. Cambios repentinos en las reglas de juego pueden tener efectos devastadores, como se vio en el caso del trigo en 2013. La producción de trigo se vio afectada negativamente por la intervención gubernamental, lo que llevó a una escasez del cereal.
Aprendiendo de los errores
El gobierno ha dado marcha atrás con la desregulación del practicaje, lo que ha puesto fin a la paralización portuaria. Esta decisión muestra que el gobierno está dispuesto a escuchar y aprender de sus errores. Martín Famulari, presidente del Inase, ha emprendido iniciativas para buscar consensos y actualizar el marco normativo en semillas, lo que puede ser un paso en la dirección correcta.
Hacia una mayor confianza
La Argentina necesita demostrar que es un país confiable para los inversores y los socios comerciales. La agroindustria puede ser un sector estratégico para lograr esto, siempre y cuando se le dé el tratamiento adecuado. La falta de acceso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para la agroindustria es un obstáculo que debe ser superado para mejorar la competitividad del sector.