John Lennon, en los últimos meses de The Beatles, criticó públicamente una de las piezas más icónicas de Paul McCartney, asegurando que "podría haber sido de Wings". La observación surgió mientras la fricción creativa entre ambos se intensificaba.

La divergencia se centraba en sus preferencias: Lennon buscaba un rock crudo y directo, mientras McCartney apostaba por melodías más elaboradas. Esa diferencia quedó plasmada en el álbum Let It Be, que muestra la tensión interna del grupo.

"Podría haber sido de Wings", comentó Lennon en una entrevista, subrayando su descontento con la dirección melódica que McCartney estaba tomando.

La frase resonó entre seguidores y críticos, interpretándola como una señal de la ruptura inminente del cuarteto. La canción en cuestión, considerada uno de los mayores éxitos de McCartney, pasó a simbolizar la brecha artística entre los dos compositores.

Diferencias estilísticas

Lennon defendía un sonido más sencillo y enérgico, reminiscente de los inicios del grupo. McCartney, por su parte, continuó explorando arreglos complejos, camino que lo llevaría a fundar Wings tras la disolución.

Esta discordia no se limitó a la composición; también influyó en decisiones de producción y en la selección de temas para Let It Be. Varios cortes fueron regrabados o descartados por la falta de consenso.

Después de la ruptura

Tras la separación oficial en 1970, McCartney lanzó su carrera solista y formó Wings, mientras Lennon siguió con su proyecto Plastic Ono Band. La crítica de Lennon quedó como testimonio de la rivalidad creativa que marcó la última etapa del cuarteto.