La actriz estadounidense Jessica Lange, de 77 años, contó en el programa Live With Kelly and Mark cómo, a los 27 años, viajó a Los Ángeles para una prueba de cámara que la lanzó al cine internacional.

Un viaje inesperado

Lange había regresado de vivir en París, donde trabajó como modelo, y volvió a Nueva York pensando en estudiar actuación. Una agencia de modelos la contactó cuando el productor italiano Dino De Laurentiis buscaba una cara nueva para la remake de King Kong. "Me preguntaron si quería volar a Los Ángeles para una prueba de cámara y pensé: ‘¿Por qué no?’", recordó la actriz.

El casting y la primera impresión

En la capital californiana la recibió el estudio MGM, que ella recordaba como su favorito de la infancia. Sin embargo, los ejecutivos no quedaron convencidos al verla. > "Me vieron y no les interesé", dijo Lange.

El agente de Nueva York insistió y, tras revisar la grabación, el equipo decidió contratarla. El papel de Dwan, la joven que acompaña a los protagonistas en la isla del gorila, marcó su debut en una producción de gran escala dirigida por John Guillermin.

Promesas y obstáculos

En una entrevista con People en enero de 1977, Lange recordó que De Laurentiis le prometió "ser la próxima Marilyn Monroe". Aun así, la película no le generó ofertas inmediatas; la actriz explicó que tardó años en recibir otro trabajo significativo.

De King Kong a los Oscar

Con el tiempo, Lange se consolidó como una de las intérpretes más respetadas de su generación. En 1982 obtuvo su primera nominación al Oscar por Frances, y tres años después volvió a competir por el galardón con su interpretación de Patsy Cline en Dulces sueños. Décadas después, su retrato de Joan Crawford en la miniserie Feud le valió nominaciones al Emmy y al Globo de Oro.