La Asociación de Productores Irlandeses (IFA) presentó a la Comisión Europea una petición para que reconsidere la admisión de carne vacuna proveniente de Argentina, argumentando que un estudio científico halló residuos de antibióticos en el suelo de 27 feedlots del país.
El estudio y sus antecedentes
El trabajo, titulado Assessment of Veterinary Antimicrobial Residues in Feedlot Soils in Argentina, surgió de un convenio bilateral firmado en 2019 entre el CONICET argentino y el BBSRC británico. Se financió con fondos de la mayor agencia de investigación del Reino Unido y se desarrolló entre 2021 y 2023 en establecimientos de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, San Luis, Chaco y en unidades más pequeñas de la Patagonia.
"El proyecto se seleccionó entre una decena de propuestas y trabajamos con investigadores británicos", explicó Sergio Bruni, investigador principal del CONICET y docente de la Universidad Nacional del Centro.
Los investigadores contactaron a los propietarios de los feedlots mediante un proceso voluntario y con consentimiento informado. Cada instalación completó una encuesta y se tomaron muestras de suelo en diferentes áreas: corral de enfermería, corrales de animales jóvenes, corrales de animales listos para la salida y el propio corral de salida.
Los resultados publicados en la revista Antibiotics mostraron concentraciones elevadas de monensina, utilizada rutinariamente como promotor de crecimiento y coccidiostático, y de tetraciclinas, reflejo de un uso histórico en el sector. Los datos específicos sobre las bacterias encontradas aún no se han divulgado.
Reacción del sector argentino
Ante la solicitud irlandesa, el medio especializado Bichos de Campo consultó a Bruni para aclarar el alcance de los hallazgos. El investigador subrayó que los niveles detectados son "absolutamente esperables" dada la práctica habitual en los feedlots, y que el estudio no pretendía calificar la carne como insegura, sino mapear la presencia de antibióticos en el ambiente.
Implicancias frente a la normativa europea
La Unión Europea ya suspendió la importación de carne y productos animales de Brasil por razones similares de uso de antimicrobianos. Irlanda ahora busca aplicar los mismos criterios a la carne argentina. Sin embargo, la normativa argentina Senasa 445/2024, publicada después del periodo de muestreo, introduce nuevas restricciones al uso de antibióticos en la producción animal. La diferencia temporal entre el estudio y la entrada en vigor de la norma será un punto clave en la evaluación europea.
El próximo paso será la revisión de la Comisión Europea, que decidirá si los hallazgos justifican medidas restrictivas o si la actualización regulatoria argentina mitiga las preocupaciones.