El pasado mes la Irish Farmers’ Association solicitó a la Comisión Europea que imponga restricciones a la importación de carne vacuna argentina, argumentando que un estudio detectó residuos de antibióticos en suelos de feedlots del país. La Cámara Argentina de Feedlot (CAF) respondió que esos hallazgos ambientales no pueden extrapolarse a la seguridad de la carne.
Reacción de la Cámara Feedlot
"Los residuos están en los suelos, no en la carne; no comprometen la inocuidad del producto", afirmó Fernando Storni, presidente de la CAF, a LA NACION.
Storni explicó que la investigación se centró en el impacto ambiental de los antibióticos administrados a los animales y que la normativa del Senasa sigue controlando los niveles de residuos en los alimentos.
Alcance y resultados del estudio
El trabajo, publicado en la revista Antibiotics en septiembre, analizó suelos de 27 feedlots entre 2021 y 2023. Los investigadores, liderados por el científico del Conicet Sergio Sánchez Bruni y el británico Peers Davies, buscaron 15 antibióticos mediante cromatografía líquida y espectrometría de masas.
Se encontró monensina en todos los establecimientos, con concentraciones que superaron los 15.000 ppb en varios casos. Tetraciclinas aparecieron en el 70 % de los feedlots, y la oxitetraciclina alcanzó valores cercanos a 14.000 ppb en un sitio. Además, en el 40,7 % de los lugares se detectaron compuestos no registrados, como oxitetraciclina, tulatromicina, cefquinoma, enrofloxacina y ciprofloxacina.
Los autores atribuyeron esa discrepancia a factores como la persistencia histórica de los fármacos en el suelo, la redistribución de estiércol, registros incompletos o contaminación cruzada. Señalaron que los antibióticos no se metabolizan completamente y que su presencia en el terreno es esperable.
Implicancias comerciales
La polémica surgió después de la publicación del estudio, que fue parte de un programa de cooperación bilateral entre Argentina y el Reino Unido, cofinanciado por el Conicet y el Global AMR Innovation Fund del Departamento de Salud británico. La CAF facilitó el acceso a los feedlots y aportó las muestras requeridas.
A pesar de la presión irlandesa, la CAF reiteró que el Senasa mantiene un sistema de vigilancia específico para garantizar que la carne exportada cumpla con los límites de residuos establecidos.
Próximos pasos
Las autoridades argentinas continúan monitoreando la situación y esperan que los controles regulatorios disipen las dudas planteadas por los productores europeos.