En Argentina, los titulares de un crédito UVA pueden encontrarse en apuros cuando una cuota queda impaga debido a un gasto inesperado o a la disminución de sus ingresos. El impago genera intereses moratorios y puede desencadenar acciones de cobranza que afectan la calificación crediticia del deudor.

Qué implica no pagar la cuota

Al no abonarse la cuota correspondiente, el saldo de la deuda se actualiza con los intereses de mora y el índice de inflación que rige el préstamo. Además, el banco puede iniciar un proceso de cobranza judicial o extrajudicial, lo que dificulta la obtención de nuevos créditos.

Opciones para regularizar la situación

Quienes enfrentan esta dificultad pueden solicitar una reestructuración del pago, solicitar un plazo mayor o negociar una quita parcial con la entidad financiera. También es posible acudir a organismos de defensa del consumidor para recibir asesoramiento y buscar mediaciones.

Mantener una planificación financiera que contemple un colchón para imprevistos ayuda a evitar el incumplimiento. En caso de que la situación se complique, actuar con rapidez y comunicarse con el banco es clave para minimizar los efectos negativos.

Como medida preventiva, es recomendable revisar periódicamente la capacidad de pago frente a la variación del índice UVA y ajustar el presupuesto familiar en consecuencia.