La Argentina sigue con atención el balotaje brasileño, que se define este domingo. No es para menos: Brasil es el principal comprador de bienes argentinos y el segundo proveedor, detrás de China. El resultado electoral puede reordenar las reglas del Mercosur y, con ellas, el futuro de sectores como el automotor, la energía y la industria manufacturera.

Los números muestran el peso del vínculo. Entre enero y septiembre de este año, la Argentina colocó en Brasil casi US$10.000 millones, un 4,5% más que en el mismo tramo de 2025. Las compras desde el país vecino rondaron los US$12.000 millones, con una baja del 17%. El saldo dejó un déficit superior a los US$2200 millones para la Argentina.

Un socio central, con cuentas pendientes

Brasil absorbió el 12,7% de las exportaciones argentinas y aportó el 21,4% de las importaciones. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, el 64% de lo que la Argentina vende a Brasil son Manufacturas de Origen Industrial (MOI), con el complejo automotor como protagonista.

Para Marcelo Elizondo, especialista en negocios internacionales, el vínculo seguirá siendo clave gane quien gane. La asimetría es la clave: la Argentina depende mucho más de Brasil que Brasil de la Argentina.

“Para nosotros, representa un promedio de cerca del 15% de las exportaciones totales, mientras que para ellos, la Argentina es el destino de apenas un 4% de sus ventas al exterior”, explicó Elizondo.

Esa diferencia de escala obliga al gobierno argentino a seguir de cerca lo que pase en Brasilia. En los últimos años, pese a los cruces entre Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva, el intercambio no se frenó. La eliminación de las SIRA y la normalización cambiaria local aceitaron las operaciones.

Dos modelos para el Mercosur

El interrogante es qué rumbo tomará la próxima administración brasileña. Elizondo plantea dos escenarios. Un triunfo del PT implicaría continuar con el esquema de integración actual, con protección regional para el automotor, el metalúrgico y el manufacturero. La otra opción, con Flavio Bolsonaro, apunta a flexibilizar el bloque y dar más autonomía a los socios para negociar acuerdos por fuera del Mercosur.

El exministro de Producción Dante Sica ve una transformación política de fondo en Brasil, con una fuerza de centroderecha consolidada en el territorio. Sobre un eventual regreso de Lula al poder, advierte tensiones institucionales.

“Podríamos ver un Brasil creciendo de manera más mediocre y con mayores tensiones de gobernabilidad”, señaló Sica.

La expectativa argentina es que la próxima gestión brasileña abra el Mercosur y facilite el ingreso de más productos nacionales. El resultado del domingo definirá si esa agenda común es posible o si el esquema restrictivo se mantiene.