El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, aseguró que la situación en el país sigue siendo compleja debido a la incertidumbre sobre la rotación de los vientos, que empujan las llamas en la región de Madrid.

Nuestra prioridad es salvaguardar vidas, dijo Sánchez al visitar el Puesto de Mando Avanzado en Cenicientos. La administración central despliega recursos para dar una respuesta eficaz al combate del fuego y asistir a las personas evacuadas o confinadas.

A pesar de una leve baja de temperaturas desde la noche del viernes, los bomberos siguen trabajando para controlar los focos que azotan a Madrid y Ávila. Según el Ministerio del Interior, las llamas arrasaron cerca de 10.000 hectáreas en Madrid y entre 13.000 y 15.000 en Ávila, equivalente a casi la mitad de la extensión total de Madrid.

La crisis obligó a evacuar o confinar a 63.000 personas, en lo que las autoridades definen como el peor incendio de la historia de la región. El impacto se percibe en la capital, con humo gris en el cielo, olor a quemado en el centro y ceniza negra en los barrios del norte.

El contexto de los incendios

La gravedad del cuadro se intensificó después de que dos fuegos forestales se unieran, estando a punto de fusionarse con otro siniestro en Castilla y León. El consejero de Medioambiente, Carlos Novillo, considera que el incendio está en su momento álgido y fuera de capacidad de extinción.

En lo que va del año, los incendios forestales ya han consumido más de 168.000 hectáreas en todo el territorio español, según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS).

El presidente Pedro Sánchez aseguró que se seguirán desplegando recursos para combatir el fuego y asistir a las personas afectadas.